Lunes, 30 de Marzo de 2026

Actualizada Lunes, 30 de Marzo de 2026 a las 10:26:57 horas

José Antonio Carbonell Buzzian
Lunes, 30 de Marzo de 2026

Ceuta y el combustible: crónica de un margen anunciado (con sorna fiscal incluida)

Queridos lectores, el delegado del Gobierno en Ceuta ha tenido la gentileza de iluminarnos con una verdad de Perogrullo: "apenas tenemos margen para bajar el combustible por el IPSI". ¡Qué alivio saberlo! Como si en la Ciudad Autónoma alguien creyera que un simple garabato en un despacho local bastaría para domar los precios del surtidor. El IPSI, ese artefacto fiscal nacido de la Ley 8/1991, ya coquetea con su mínimo del 0,5% en hidrocarburos, y tocarlo más requiere el beneplácito de Hacienda en Madrid. Jurídicamente intachable; políticamente, un suspiro de resignación envuelto en protocolo.

 

La ironía del régimen especial: compensa, pero no tanto.

 

Resulta casi poético: Ceuta disfruta de un "régimen económico especial" para paliar su insularidad, y aun así el litro de gasolina nos recuerda que la distancia cuesta cara. La Delegación, fiel a su manual, no mueve ficha impositiva porque no le toca competencias estatales, ya ven. Pero, ay, qué elegante excusa para no mover ni una pestaña política. Mientras, el taxista recalcula su ruta y la familia ceutí contempla el depósito con la misma pasión que un poeta ante una factura.

 

Acciones posibles (para quienes aún crean en la voluntad política).

 

No hace falta un milagro laico para actuar, aunque parezca que sí. Con un toque de ironía elegante, el delegado podría:

 

Orquestar una petición bilingüe (ceutí-madrileña) a Hacienda, vía Comisión Mixta, con datos de sobrecostes que ni el más escéptico ignore.

 

Abogar por subvenciones con clase: bonos al transporte profesional o ayudas logísticas, disfrazadas de partidas presupuestarias estatales.

 

Elevar el tono en la agenda nacional, recordando a Madrid que Ceuta no es una nota al pie, sino un capítulo con surtidor propio.

 

Todo factible, sin necesidad de reformar la Constitución. Solo hace falta un poco de ese margen político que, al parecer, se reserva para actos protocolarios.

 

Epílogo con media sonrisa.

 

La confesión del delegado es un modelo de precisión técnica, envuelta en la melancolía de lo inevitable. Ceuta, con su IPSI al límite y sus precios rebeldes, espera no ya soluciones mágicas, sino un ápice de audacia. Porque, en el fondo, el verdadero lujo no es bajar un céntimo el litro, sino que alguien en posición de influir deje de repetir lo obvio y empiece a negociar lo posible. Con elegancia, por supuesto.

 

La opinión de Ceuta Ahora se refleja únicamente en sus editoriales. La libertad de expresión, la libertad en general, es una máxima de filosofía de este medio que puede compartir o no las opiniones de sus articulistas

Comentarios
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.14

Todavía no hay comentarios

Más contenidos

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.