Ni olvido, ni perdono
Hoy quiero hablaros desde lo más sincero, no como portavoz de un movimiento, sino como una persona más que, como muchos de vosotros, siente impotencia, tristeza y rabia ante una situación que no debería estar ocurriendo.
Ha pasado ya más de un año desde que comenzamos a alzar la voz para pedir algo tan básico como un crematorio de mascotas en nuestra ciudad. Un año luchando, recogiendo firmas, insistiendo... y, sin embargo, todo sigue igual.
Cada día hay familias en Ceuta que pierden a su mascota, a ese compañero fiel que ha formado parte de su vida durante años. Y en ese momento tan duro, en lugar de poder despedirse con cariño y respeto, se encuentran con una realidad fría y dolorosa: sus animales son tratados como residuos.
Es muy difícil explicar lo que se siente en ese momento. Quien ha pasado por ello lo sabe. No es solo la pérdida, es la forma en la que se ven obligados a decir adiós. Sin dignidad. Sin un lugar donde recordarlos.
Mientras tanto, lo único que recibimos son palabras, promesas y peticiones de paciencia. Pero la paciencia se agota cuando el problema sigue sin solucionarse y el sufrimiento se repite día tras día en muchas casas.
No estamos pidiendo nada imposible. Solo queremos poder despedir a quienes han sido parte de nuestra familia como se merecen. Con respeto. Con dignidad.
No sé si algún día podremos despedir dignamente a nuestras mascotas, no sé si algún día podremos tener un lugar donde poder ir a visitarlas, pero lo que sí sé, es que jamás olvidaré ni perdonaré el daño que han causado y siguen causando a cientos de familias que deben decirle adiós a un ser querido sabiendo que se fueron sin el respeto que se merecían.
Raquel Carmona.
Hoy quiero hablaros desde lo más sincero, no como portavoz de un movimiento, sino como una persona más que, como muchos de vosotros, siente impotencia, tristeza y rabia ante una situación que no debería estar ocurriendo.
Ha pasado ya más de un año desde que comenzamos a alzar la voz para pedir algo tan básico como un crematorio de mascotas en nuestra ciudad. Un año luchando, recogiendo firmas, insistiendo... y, sin embargo, todo sigue igual.
Cada día hay familias en Ceuta que pierden a su mascota, a ese compañero fiel que ha formado parte de su vida durante años. Y en ese momento tan duro, en lugar de poder despedirse con cariño y respeto, se encuentran con una realidad fría y dolorosa: sus animales son tratados como residuos.
Es muy difícil explicar lo que se siente en ese momento. Quien ha pasado por ello lo sabe. No es solo la pérdida, es la forma en la que se ven obligados a decir adiós. Sin dignidad. Sin un lugar donde recordarlos.
Mientras tanto, lo único que recibimos son palabras, promesas y peticiones de paciencia. Pero la paciencia se agota cuando el problema sigue sin solucionarse y el sufrimiento se repite día tras día en muchas casas.
No estamos pidiendo nada imposible. Solo queremos poder despedir a quienes han sido parte de nuestra familia como se merecen. Con respeto. Con dignidad.
No sé si algún día podremos despedir dignamente a nuestras mascotas, no sé si algún día podremos tener un lugar donde poder ir a visitarlas, pero lo que sí sé, es que jamás olvidaré ni perdonaré el daño que han causado y siguen causando a cientos de familias que deben decirle adiós a un ser querido sabiendo que se fueron sin el respeto que se merecían.
Raquel Carmona.
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