Premio con curriculum. El PP de Ceuta premia a quien el PP de Ceuta decide premiar
El pasado 5 de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer, el Partido Popular de Ceuta celebró en su sede la tercera edición del Premio Mujer 10. La galardonada fue la cantante y bailarina ceutí Nazaret Compás, una artista con una carrera real y contrastable: finalista en el proceso de selección para Eurovisión, participante en el programa de Canal Sur Se llama Copla, y artista que ha compartido escenario con figuras como Pastora Soler, India Martínez o Manuel Carrasco. No es una desconocida. Nadie ha dicho que lo sea.
La pregunta, sin embargo, no es quién ganó el premio. La pregunta es quién lo entregó, quién lo presentó, y qué lenguaje se empleó para justificarlo.
El galardón lo entregó el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, en la sede de su propio partido. Quien se encargó de glosar la trayectoria de la premiada fue Tamara Guerrero, descrita por los medios presentes, sin ambages, como "su amiga y directora general de Fomento". Es decir: una alta funcionaria del Gobierno local, en ejercicio de sus funciones institucionales, actuando como maestra de ceremonias de un acto de partido en honor a su amiga personal. Cada uno puede valorar esa acumulación de roles como estime oportuno.
Lo que resulta más llamativo, con todo, no es el protocolo del acto sino el vocabulario elegido por Juan Vivas para describir a la premiada. En un homenaje a una artista, uno esperaría escuchar palabras como sensibilidad, expresión, o belleza escénica. Vivas optó por otros términos: "sensata, ecuánime, sólida, consistente, formada". Son calificativos perfectamente legítimos. Son también, casualmente, los que figurarían sin discordancia en cualquier referencia profesional para un cargo de gestión pública.
El PP también subrayó con énfasis que Nazaret Compás, tras la pandemia, se graduó en Administración y Dirección de Empresas. Que compagina la docencia con su carrera artística. Que es, en palabras del propio partido, "una mujer completa: artista, profesional, madre y referente". El Premio Mujer 10, según sus propios promotores, no reconoce únicamente una carrera musical. Reconoce valores. Y también, al parecer, titulaciones universitarias en gestión empresarial.
Nada de lo anterior es necesariamente irregular. Un partido político puede premiar a quien considere oportuno, con los criterios que estime convenientes, en su propia sede. Eso está dentro de sus atribuciones. Lo que también está dentro de las atribuciones del ciudadano —y del periodismo— es preguntarse qué dibuja la suma de todos esos elementos: el premio de un partido a una persona próxima, presentado por una funcionaria que es amiga suya, con un lenguaje más administrativo que artístico, resaltando una formación más ejecutiva que escénica.
En Ceuta se promociona, se reconoce y se visibiliza a quien se decide promocionar, reconocer y visibilizar. Eso no es ningún secreto. Lo que varía, de vez en cuando, es la envoltura con la que se presenta esa decisión al público. Esta vez ha sido un lazo con los colores del 8 de marzo.
El pasado 5 de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer, el Partido Popular de Ceuta celebró en su sede la tercera edición del Premio Mujer 10. La galardonada fue la cantante y bailarina ceutí Nazaret Compás, una artista con una carrera real y contrastable: finalista en el proceso de selección para Eurovisión, participante en el programa de Canal Sur Se llama Copla, y artista que ha compartido escenario con figuras como Pastora Soler, India Martínez o Manuel Carrasco. No es una desconocida. Nadie ha dicho que lo sea.
La pregunta, sin embargo, no es quién ganó el premio. La pregunta es quién lo entregó, quién lo presentó, y qué lenguaje se empleó para justificarlo.
El galardón lo entregó el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, en la sede de su propio partido. Quien se encargó de glosar la trayectoria de la premiada fue Tamara Guerrero, descrita por los medios presentes, sin ambages, como "su amiga y directora general de Fomento". Es decir: una alta funcionaria del Gobierno local, en ejercicio de sus funciones institucionales, actuando como maestra de ceremonias de un acto de partido en honor a su amiga personal. Cada uno puede valorar esa acumulación de roles como estime oportuno.
Lo que resulta más llamativo, con todo, no es el protocolo del acto sino el vocabulario elegido por Juan Vivas para describir a la premiada. En un homenaje a una artista, uno esperaría escuchar palabras como sensibilidad, expresión, o belleza escénica. Vivas optó por otros términos: "sensata, ecuánime, sólida, consistente, formada". Son calificativos perfectamente legítimos. Son también, casualmente, los que figurarían sin discordancia en cualquier referencia profesional para un cargo de gestión pública.
El PP también subrayó con énfasis que Nazaret Compás, tras la pandemia, se graduó en Administración y Dirección de Empresas. Que compagina la docencia con su carrera artística. Que es, en palabras del propio partido, "una mujer completa: artista, profesional, madre y referente". El Premio Mujer 10, según sus propios promotores, no reconoce únicamente una carrera musical. Reconoce valores. Y también, al parecer, titulaciones universitarias en gestión empresarial.
Nada de lo anterior es necesariamente irregular. Un partido político puede premiar a quien considere oportuno, con los criterios que estime convenientes, en su propia sede. Eso está dentro de sus atribuciones. Lo que también está dentro de las atribuciones del ciudadano —y del periodismo— es preguntarse qué dibuja la suma de todos esos elementos: el premio de un partido a una persona próxima, presentado por una funcionaria que es amiga suya, con un lenguaje más administrativo que artístico, resaltando una formación más ejecutiva que escénica.
En Ceuta se promociona, se reconoce y se visibiliza a quien se decide promocionar, reconocer y visibilizar. Eso no es ningún secreto. Lo que varía, de vez en cuando, es la envoltura con la que se presenta esa decisión al público. Esta vez ha sido un lazo con los colores del 8 de marzo.
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