Nacional
Aragón vota en las primeras elecciones anticipadas de su historia: avanza el ciclo que puede reconfigurar España
Estas elecciones no son un episodio aislado. Tras las de Extremadura, las de hoy en Aragón continua un intenso ciclo electoral autonómico en 2026
Este domingo 8 de febrero de 2026, más de un millón de aragoneses (1.036.325 exactamente) han acudido a las urnas para elegir a los 67 diputados de las Cortes de Aragón. Es una jornada histórica: las primeras elecciones autonómicas anticipadas y en solitario de la comunidad, convocadas por el presidente Jorge Azcón (PP) tras el bloqueo para aprobar los presupuestos de 2026. Los colegios electorales abrieron a las 9:00 horas sin incidencias relevantes y a las 11:00 la participación se situaba en torno al 10,8%, un dato no directamente comparable con 2023 pero que marca el pulso de una mañana fría y tranquila en Zaragoza, Huesca y Teruel.
Azcón, candidato a la reelección, votó temprano en Zaragoza y transmitió optimismo. La exministra Pilar Alegría, candidata del PSOE, hizo lo propio llamando a la movilización. El resto de cabezas de lista —Alejandro Nolasco (Vox), Jorge Pueyo (CHA), Tomás Guitarte (Aragón Existe), entre otros— completaron una mañana de fotos y mensajes en redes.
El adelanto electoral responde a la imposibilidad de Azcón de sacar adelante las cuentas con sus socios de la anterior legislatura. Tras gobernar desde 2023 con apoyo de Vox y el PAR, las negociaciones presupuestarias se rompieron. Azcón decidió disolver las Cortes y llevar a los aragoneses a votar antes de tiempo, en un movimiento calculado para intentar fortalecer su posición.
Las encuestas coinciden en el diagnóstico: el PP ganará con claridad (alrededor del 37-40% de los votos y entre 28 y 31 escaños), pero se quedará lejos de la mayoría absoluta (34 escaños). Vox experimentaría un fuerte ascenso (hasta 12-13 diputados desde los 7 actuales), mientras que el PSOE de Pilar Alegría se enfrentaría a uno de sus peores resultados históricos (alrededor de 18-19 escaños). La izquierda extraparlamentaria aparece muy fragmentada entre CHA, IU-Sumar, Podemos y el regionalismo de Aragón Existe, lo que complica cualquier alternativa progresista.
Los temas centrales de la campaña han sido la despoblación (la “España vaciada” que Aragón encarna como pocos territorios), la financiación autonómica, los servicios públicos en el medio rural, la vivienda y el agua. Pero, como suele ocurrir, la política nacional ha teñido el debate: el PSOE ha intentado nacionalizar la campaña señalando los pactos PP-Vox, mientras el PP ha convertido las urnas en un plebiscito contra el Gobierno de Pedro Sánchez.
El nuevo paradigma que se avecina
Estas elecciones no son un episodio aislado. Tras las de Extremadura, las de hoy en Aragón continua un intenso ciclo electoral autonómico en 2026 que continuará el 15 de marzo en Castilla y León y culminará en junio en Andalucía. Tres comunidades con casi nueve millones de habitantes llamados a las urnas en pocos meses. En las tres, las encuestas sitúan al PP como clara fuerza ganadora, pero con la incógnita de si podrá gobernar en solitario o necesitará de nuevo a Vox. El PSOE, lastrado por la fatiga de gobierno en Moncloa y varios casos de corrupción que salpican a exdirigentes, aparece a la defensiva. La izquierda a su izquierda se desangra en divisiones internas y candidaturas separadas.
Este ciclo dibuja un nuevo paradigma político en España:
- Bipolarización asimétrica: La derecha (PP + Vox) consolida su hegemonía en buena parte del mapa autonómico, mientras la izquierda aparece más fragmentada y debilitada que nunca.
- Gobiernos de pacto como norma: Las mayorías absolutas se vuelven excepcionales. La capacidad de negociación y la estabilidad de las alianzas (especialmente la relación PP-Vox) serán decisivas.
- Regionalismo como actor clave: Partidos como CHA, Teruel Existe o el PAR pueden volver a tener un papel relevante como bisagras.
- Repercusiones nacionales: Un mal resultado del PSOE en Aragón sería interpretado como un nuevo aviso a Sánchez. Si el ciclo de 2026 confirma la tendencia, el debate sobre un posible adelanto electoral general ganará fuerza.
Aragón, históricamente un buen termómetro electoral (el “Ohio español” según algunos analistas), vuelve a ejercer de laboratorio político. Lo que ocurra esta noche, cuando se cierren los colegios a las 20:00 y comience el escrutinio, no solo decidirá quién gobernará el Pignatelli los próximos cuatro años, sino que marcará el tono de un año electoral que puede redefinir el equilibrio de poder en España.La jornada acaba de empezar. Las urnas hablarán. Y España escuchará

Este domingo 8 de febrero de 2026, más de un millón de aragoneses (1.036.325 exactamente) han acudido a las urnas para elegir a los 67 diputados de las Cortes de Aragón. Es una jornada histórica: las primeras elecciones autonómicas anticipadas y en solitario de la comunidad, convocadas por el presidente Jorge Azcón (PP) tras el bloqueo para aprobar los presupuestos de 2026. Los colegios electorales abrieron a las 9:00 horas sin incidencias relevantes y a las 11:00 la participación se situaba en torno al 10,8%, un dato no directamente comparable con 2023 pero que marca el pulso de una mañana fría y tranquila en Zaragoza, Huesca y Teruel.
Azcón, candidato a la reelección, votó temprano en Zaragoza y transmitió optimismo. La exministra Pilar Alegría, candidata del PSOE, hizo lo propio llamando a la movilización. El resto de cabezas de lista —Alejandro Nolasco (Vox), Jorge Pueyo (CHA), Tomás Guitarte (Aragón Existe), entre otros— completaron una mañana de fotos y mensajes en redes.
El adelanto electoral responde a la imposibilidad de Azcón de sacar adelante las cuentas con sus socios de la anterior legislatura. Tras gobernar desde 2023 con apoyo de Vox y el PAR, las negociaciones presupuestarias se rompieron. Azcón decidió disolver las Cortes y llevar a los aragoneses a votar antes de tiempo, en un movimiento calculado para intentar fortalecer su posición.
Las encuestas coinciden en el diagnóstico: el PP ganará con claridad (alrededor del 37-40% de los votos y entre 28 y 31 escaños), pero se quedará lejos de la mayoría absoluta (34 escaños). Vox experimentaría un fuerte ascenso (hasta 12-13 diputados desde los 7 actuales), mientras que el PSOE de Pilar Alegría se enfrentaría a uno de sus peores resultados históricos (alrededor de 18-19 escaños). La izquierda extraparlamentaria aparece muy fragmentada entre CHA, IU-Sumar, Podemos y el regionalismo de Aragón Existe, lo que complica cualquier alternativa progresista.
Los temas centrales de la campaña han sido la despoblación (la “España vaciada” que Aragón encarna como pocos territorios), la financiación autonómica, los servicios públicos en el medio rural, la vivienda y el agua. Pero, como suele ocurrir, la política nacional ha teñido el debate: el PSOE ha intentado nacionalizar la campaña señalando los pactos PP-Vox, mientras el PP ha convertido las urnas en un plebiscito contra el Gobierno de Pedro Sánchez.
El nuevo paradigma que se avecina
Estas elecciones no son un episodio aislado. Tras las de Extremadura, las de hoy en Aragón continua un intenso ciclo electoral autonómico en 2026 que continuará el 15 de marzo en Castilla y León y culminará en junio en Andalucía. Tres comunidades con casi nueve millones de habitantes llamados a las urnas en pocos meses. En las tres, las encuestas sitúan al PP como clara fuerza ganadora, pero con la incógnita de si podrá gobernar en solitario o necesitará de nuevo a Vox. El PSOE, lastrado por la fatiga de gobierno en Moncloa y varios casos de corrupción que salpican a exdirigentes, aparece a la defensiva. La izquierda a su izquierda se desangra en divisiones internas y candidaturas separadas.
Este ciclo dibuja un nuevo paradigma político en España:
- Bipolarización asimétrica: La derecha (PP + Vox) consolida su hegemonía en buena parte del mapa autonómico, mientras la izquierda aparece más fragmentada y debilitada que nunca.
- Gobiernos de pacto como norma: Las mayorías absolutas se vuelven excepcionales. La capacidad de negociación y la estabilidad de las alianzas (especialmente la relación PP-Vox) serán decisivas.
- Regionalismo como actor clave: Partidos como CHA, Teruel Existe o el PAR pueden volver a tener un papel relevante como bisagras.
- Repercusiones nacionales: Un mal resultado del PSOE en Aragón sería interpretado como un nuevo aviso a Sánchez. Si el ciclo de 2026 confirma la tendencia, el debate sobre un posible adelanto electoral general ganará fuerza.
Aragón, históricamente un buen termómetro electoral (el “Ohio español” según algunos analistas), vuelve a ejercer de laboratorio político. Lo que ocurra esta noche, cuando se cierren los colegios a las 20:00 y comience el escrutinio, no solo decidirá quién gobernará el Pignatelli los próximos cuatro años, sino que marcará el tono de un año electoral que puede redefinir el equilibrio de poder en España.La jornada acaba de empezar. Las urnas hablarán. Y España escuchará






















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