Sanidad
El SMC denuncia que la crisis sanitaria en Ceuta es de gestión, no de falta de médicos
El colectivo médico cuestiona el discurso oficial sobre la imposibilidad de contratar profesionales y alerta de que la sanidad ceutí sigue sin beneficiarse de las medidas que ya se aplican en otras zonas de difícil cobertura, pese al evidente deterioro asistencial y al creciente malestar social
El Sindicato Médico de Ceuta (SMC) manifiesta su desacuerdo con las recientes declaraciones de la Delegada del Gobierno en Ceuta, publicadas en medios de comunicación en la que decía que “no tenemos médicos que contratar”, en referencia a los 21 millones de euros anunciados para la sanidad ceutí.
El SMC considera que estas afirmaciones no se ajustan a la realidad y suponen un intento de eludir responsabilidades políticas y de gestión. El problema de la sanidad en Ceuta no es la inexistencia de profesionales, sino el fracaso del modelo del INGESA y de quienes lo dirigen.
Mientras en el resto del país se están aplicando medidas específicas para zonas de difícil cobertura —incentivos económicos, mejoras laborales y planes de fidelización—, Ceuta sigue excluida de estas políticas, a pesar de padecer desde hace años una situación estructuralmente más compleja. Esta discriminación es incomprensible y profundamente injusta.
Resulta especialmente llamativo que en 2024 responsables del propio sistema afirmaran públicamente que “no hay resistencias a venir y no se fuga nadie”, asegurando que las salidas de profesionales se debían a causas personales y no laborales ni salariales. Si, como entonces se dijo, las entradas y salidas están equilibradas, ¿cómo se sostiene ahora que “no hay médicos que contratar”?
La realidad que vive la ciudadanía es bien distinta:
• Servicios tensionados de forma crónica.
• Déficit persistente en especialidades clave como Psiquiatría, Urgencias, Radiodiagnostico, Digestivo, Endocrinología, Traumatología, Oftalmología, Reumatología, entre otras.
• Sobrecarga asistencial continuada.
• Retrasos, listas de espera y pérdida de calidad percibida.
• Privatización a destajo de la sanidad pública de Ceuta (Resonancia Magnética, TAC, punciones tiroideas, Radioterapia, Psiquiatría, Endoscopias, Código ictus, Logopedia, Hemodiálisis…).
Como prueba del malestar social, Ceuta ha sido escenario de múltiples manifestaciones, protestas y quejas ciudadanas, algo que no ocurre de manera espontánea ni aislada, sino como consecuencia directa de una gestión sanitaria fallida.
Desde el colectivo médico de Ceuta reitera que:
• Sí hay médicos dispuestos a venir, si se les ofrecen condiciones dignas y comparables al resto del territorio nacional.
• Es imprescindible ejecutar medidas de zona de difícil cobertura para captar y fidelizar médicos para Ceuta, como ya se hace en otras comunidades desde hace tres años, en las que solo están en el papel por falta de voluntad política.
• El modelo del INGESA en Ceuta ha fracasado, y sus actuales gestores deberían dar un paso al lado para permitir un cambio real.
• Ampliar unidades docentes, como se ha hecho en Medicina de Familia o con las matronas, es positivo, pero insuficiente si no se acompaña de un plan serio de captación y fidelización.
El SMC exige responsabilidad, autocrítica y decisiones valientes. Negar el problema no lo soluciona. Ceuta necesita una sanidad pública fuerte, atractiva para los profesionales y, sobre todo, digna para sus ciudadanos.

El Sindicato Médico de Ceuta (SMC) manifiesta su desacuerdo con las recientes declaraciones de la Delegada del Gobierno en Ceuta, publicadas en medios de comunicación en la que decía que “no tenemos médicos que contratar”, en referencia a los 21 millones de euros anunciados para la sanidad ceutí.
El SMC considera que estas afirmaciones no se ajustan a la realidad y suponen un intento de eludir responsabilidades políticas y de gestión. El problema de la sanidad en Ceuta no es la inexistencia de profesionales, sino el fracaso del modelo del INGESA y de quienes lo dirigen.
Mientras en el resto del país se están aplicando medidas específicas para zonas de difícil cobertura —incentivos económicos, mejoras laborales y planes de fidelización—, Ceuta sigue excluida de estas políticas, a pesar de padecer desde hace años una situación estructuralmente más compleja. Esta discriminación es incomprensible y profundamente injusta.
Resulta especialmente llamativo que en 2024 responsables del propio sistema afirmaran públicamente que “no hay resistencias a venir y no se fuga nadie”, asegurando que las salidas de profesionales se debían a causas personales y no laborales ni salariales. Si, como entonces se dijo, las entradas y salidas están equilibradas, ¿cómo se sostiene ahora que “no hay médicos que contratar”?
La realidad que vive la ciudadanía es bien distinta:
• Servicios tensionados de forma crónica.
• Déficit persistente en especialidades clave como Psiquiatría, Urgencias, Radiodiagnostico, Digestivo, Endocrinología, Traumatología, Oftalmología, Reumatología, entre otras.
• Sobrecarga asistencial continuada.
• Retrasos, listas de espera y pérdida de calidad percibida.
• Privatización a destajo de la sanidad pública de Ceuta (Resonancia Magnética, TAC, punciones tiroideas, Radioterapia, Psiquiatría, Endoscopias, Código ictus, Logopedia, Hemodiálisis…).
Como prueba del malestar social, Ceuta ha sido escenario de múltiples manifestaciones, protestas y quejas ciudadanas, algo que no ocurre de manera espontánea ni aislada, sino como consecuencia directa de una gestión sanitaria fallida.
Desde el colectivo médico de Ceuta reitera que:
• Sí hay médicos dispuestos a venir, si se les ofrecen condiciones dignas y comparables al resto del territorio nacional.
• Es imprescindible ejecutar medidas de zona de difícil cobertura para captar y fidelizar médicos para Ceuta, como ya se hace en otras comunidades desde hace tres años, en las que solo están en el papel por falta de voluntad política.
• El modelo del INGESA en Ceuta ha fracasado, y sus actuales gestores deberían dar un paso al lado para permitir un cambio real.
• Ampliar unidades docentes, como se ha hecho en Medicina de Familia o con las matronas, es positivo, pero insuficiente si no se acompaña de un plan serio de captación y fidelización.
El SMC exige responsabilidad, autocrítica y decisiones valientes. Negar el problema no lo soluciona. Ceuta necesita una sanidad pública fuerte, atractiva para los profesionales y, sobre todo, digna para sus ciudadanos.






















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