Discurso de Comienzo de Año para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad
Estimados compañeros y compañeras de las fuerzas y cuerpos de seguridad, queridos vigilantes de seguridad, autoridades presentes:
Es para mí un honor y un privilegio dirigirme a todos ustedes en este inicio de año, un momento especialmente significativo para reflexionar sobre el camino recorrido y para renovar nuestro compromiso con la misión que nos une: la protección y el servicio a la ciudadanía.
El valor de su compromiso
Cuando termina un año y comienza otro, la mayoría de las personas tienen la oportunidad de descansar, de reunirse con sus familias, de celebrar y de disfrutar de momentos de tranquilidad. Sin embargo, ustedes, como auténticos profesionales del servicio público, han estado ahí, en sus puestos, garantizando que esas celebraciones pudieran llevarse a cabo con seguridad y normalidad.
Su trabajo no conoce de calendarios ni de horarios convencionales. Cuando la ciudad duerme, ustedes permanecen despiertos. Cuando las familias celebran, ustedes velan por que esas celebraciones transcurran en paz. Cuando llega el frío más intenso o el calor más agobiante, ustedes siguen ahí, firmes en su puesto. Esta dedicación inquebrantable es la que define su profesión y la que merece nuestro más profundo respeto y admiración.
Guardianes de nuestros espacios públicos
Gracias a ustedes, nuestros parques son lugares donde los niños pueden jugar libremente, donde las familias pueden disfrutar de un día al aire libre sin temor. Gracias a su presencia y profesionalidad, nuestras calles son vías de encuentro y convivencia, no de inquietud o desasosiego. Gracias a su vigilancia constante, nuestras plazas, centros comerciales, edificios públicos y espacios comunitarios son entornos donde la vida transcurre con normalidad.
Cada ciudadano que camina tranquilo por la ciudad, cada comerciante que abre su negocio con confianza, cada turista que visita nuestros espacios con admiración, cada persona mayor que sale a pasear sin miedo, lo hace porque sabe que ustedes están ahí. Esa sensación de seguridad que todos damos por sentada no es casualidad ni surge espontáneamente: es el fruto de miles de horas de trabajo, de incontables actos de profesionalidad, de innumerables situaciones resueltas con eficacia y temple.
La nobleza de su profesión
Ser parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad, ser vigilante de seguridad, no es simplemente un empleo: es una vocación de servicio. Es elegir cada día anteponer el bienestar de los demás al propio. Es tener el coraje de enfrentarse a situaciones difíciles cuando otros huyen de ellas. Es mantener la serenidad cuando el entorno es caótico. Es actuar con justicia incluso bajo presión. Es tratar con dignidad y respeto a todas las personas, independientemente de las circunstancias.
Ustedes son, en muchas ocasiones, la primera línea de respuesta ante emergencias, conflictos o situaciones de riesgo. Son quienes deben tomar decisiones en fracciones de segundo, quienes deben evaluar situaciones complejas con rapidez y precisión, quienes deben combinar firmeza con humanidad. Y todo esto lo hacen con una profesionalidad que raramente recibe el reconocimiento público que merece.
Los desafíos del pasado y las lecciones aprendidas
El año que dejamos atrás no ha estado exento de desafíos. Hemos enfrentado situaciones complejas, hemos tenido que adaptarnos a nuevas circunstancias, hemos debido estar a la altura de las crecientes demandas de una sociedad en constante evolución. Y en cada una de esas situaciones, ustedes han respondido con profesionalidad, con dedicación y con un compromiso inquebrantable hacia la misión que nos une.
Cada operativo ejecutado con éxito, cada conflicto resuelto mediante el diálogo, cada emergencia atendida con prontitud, cada ciudadano auxiliado en un momento de necesidad, representa un logro colectivo del que todos podemos sentirnos orgullosos. Detrás de cada una de estas actuaciones hay personas como ustedes: preparadas, entrenadas, comprometidas.
Mirando hacia el futuro
El año que ahora comienza traerá, sin duda, nuevos retos y desafíos. Vivimos en tiempos de cambio constante, donde las amenazas evolucionan, donde las necesidades de la ciudadanía se transforman, donde la tecnología avanza y donde debemos estar preparados para adaptarnos continuamente. Pero tengo la plena certeza de que, como han hecho hasta ahora, sabrán estar a la altura de las circunstancias.
Les animo a seguir formándose, a seguir mejorando, a seguir trabajando en equipo. La coordinación entre los diferentes cuerpos de seguridad, la colaboración mutua, el respeto profesional y el apoyo entre compañeros son fundamentales para el éxito de nuestra misión común. Juntos somos más fuertes, juntos somos más eficaces.
Les pido también que no olviden cuidarse a ustedes mismos. Su bienestar físico y emocional es fundamental, no solo para ustedes y sus familias, sino para poder seguir prestando el mejor servicio posible a la comunidad. No duden en pedir apoyo cuando lo necesiten, en compartir las dificultades con sus compañeros, en buscar el equilibrio necesario entre la exigente dedicación profesional y la vida personal.
Un agradecimiento sincero
Quiero agradecer especialmente a las familias de todos ustedes, que también hacen sacrificios, que comprenden las ausencias, los horarios impredecibles, las preocupaciones que conlleva esta profesión. Ellas y ellos también merecen nuestro reconocimiento, porque sin su apoyo, su labor sería mucho más difícil.
Gracias a cada agente, a cada vigilante, a cada profesional que con su trabajo diario construye una sociedad más segura. Gracias por su valentía, por su profesionalidad, por su humanidad. Gracias por elegir servir a los demás como forma de vida. Gracias por hacer posible que nuestra comunidad pueda disfrutar de sus espacios públicos con tranquilidad.
Estimados compañeros y compañeras de las fuerzas y cuerpos de seguridad, queridos vigilantes de seguridad, autoridades presentes:
Es para mí un honor y un privilegio dirigirme a todos ustedes en este inicio de año, un momento especialmente significativo para reflexionar sobre el camino recorrido y para renovar nuestro compromiso con la misión que nos une: la protección y el servicio a la ciudadanía.
El valor de su compromiso
Cuando termina un año y comienza otro, la mayoría de las personas tienen la oportunidad de descansar, de reunirse con sus familias, de celebrar y de disfrutar de momentos de tranquilidad. Sin embargo, ustedes, como auténticos profesionales del servicio público, han estado ahí, en sus puestos, garantizando que esas celebraciones pudieran llevarse a cabo con seguridad y normalidad.
Su trabajo no conoce de calendarios ni de horarios convencionales. Cuando la ciudad duerme, ustedes permanecen despiertos. Cuando las familias celebran, ustedes velan por que esas celebraciones transcurran en paz. Cuando llega el frío más intenso o el calor más agobiante, ustedes siguen ahí, firmes en su puesto. Esta dedicación inquebrantable es la que define su profesión y la que merece nuestro más profundo respeto y admiración.
Guardianes de nuestros espacios públicos
Gracias a ustedes, nuestros parques son lugares donde los niños pueden jugar libremente, donde las familias pueden disfrutar de un día al aire libre sin temor. Gracias a su presencia y profesionalidad, nuestras calles son vías de encuentro y convivencia, no de inquietud o desasosiego. Gracias a su vigilancia constante, nuestras plazas, centros comerciales, edificios públicos y espacios comunitarios son entornos donde la vida transcurre con normalidad.
Cada ciudadano que camina tranquilo por la ciudad, cada comerciante que abre su negocio con confianza, cada turista que visita nuestros espacios con admiración, cada persona mayor que sale a pasear sin miedo, lo hace porque sabe que ustedes están ahí. Esa sensación de seguridad que todos damos por sentada no es casualidad ni surge espontáneamente: es el fruto de miles de horas de trabajo, de incontables actos de profesionalidad, de innumerables situaciones resueltas con eficacia y temple.
La nobleza de su profesión
Ser parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad, ser vigilante de seguridad, no es simplemente un empleo: es una vocación de servicio. Es elegir cada día anteponer el bienestar de los demás al propio. Es tener el coraje de enfrentarse a situaciones difíciles cuando otros huyen de ellas. Es mantener la serenidad cuando el entorno es caótico. Es actuar con justicia incluso bajo presión. Es tratar con dignidad y respeto a todas las personas, independientemente de las circunstancias.
Ustedes son, en muchas ocasiones, la primera línea de respuesta ante emergencias, conflictos o situaciones de riesgo. Son quienes deben tomar decisiones en fracciones de segundo, quienes deben evaluar situaciones complejas con rapidez y precisión, quienes deben combinar firmeza con humanidad. Y todo esto lo hacen con una profesionalidad que raramente recibe el reconocimiento público que merece.
Los desafíos del pasado y las lecciones aprendidas
El año que dejamos atrás no ha estado exento de desafíos. Hemos enfrentado situaciones complejas, hemos tenido que adaptarnos a nuevas circunstancias, hemos debido estar a la altura de las crecientes demandas de una sociedad en constante evolución. Y en cada una de esas situaciones, ustedes han respondido con profesionalidad, con dedicación y con un compromiso inquebrantable hacia la misión que nos une.
Cada operativo ejecutado con éxito, cada conflicto resuelto mediante el diálogo, cada emergencia atendida con prontitud, cada ciudadano auxiliado en un momento de necesidad, representa un logro colectivo del que todos podemos sentirnos orgullosos. Detrás de cada una de estas actuaciones hay personas como ustedes: preparadas, entrenadas, comprometidas.
Mirando hacia el futuro
El año que ahora comienza traerá, sin duda, nuevos retos y desafíos. Vivimos en tiempos de cambio constante, donde las amenazas evolucionan, donde las necesidades de la ciudadanía se transforman, donde la tecnología avanza y donde debemos estar preparados para adaptarnos continuamente. Pero tengo la plena certeza de que, como han hecho hasta ahora, sabrán estar a la altura de las circunstancias.
Les animo a seguir formándose, a seguir mejorando, a seguir trabajando en equipo. La coordinación entre los diferentes cuerpos de seguridad, la colaboración mutua, el respeto profesional y el apoyo entre compañeros son fundamentales para el éxito de nuestra misión común. Juntos somos más fuertes, juntos somos más eficaces.
Les pido también que no olviden cuidarse a ustedes mismos. Su bienestar físico y emocional es fundamental, no solo para ustedes y sus familias, sino para poder seguir prestando el mejor servicio posible a la comunidad. No duden en pedir apoyo cuando lo necesiten, en compartir las dificultades con sus compañeros, en buscar el equilibrio necesario entre la exigente dedicación profesional y la vida personal.
Un agradecimiento sincero
Quiero agradecer especialmente a las familias de todos ustedes, que también hacen sacrificios, que comprenden las ausencias, los horarios impredecibles, las preocupaciones que conlleva esta profesión. Ellas y ellos también merecen nuestro reconocimiento, porque sin su apoyo, su labor sería mucho más difícil.
Gracias a cada agente, a cada vigilante, a cada profesional que con su trabajo diario construye una sociedad más segura. Gracias por su valentía, por su profesionalidad, por su humanidad. Gracias por elegir servir a los demás como forma de vida. Gracias por hacer posible que nuestra comunidad pueda disfrutar de sus espacios públicos con tranquilidad.
La opinión de Ceuta Ahora se refleja únicamente en sus editoriales. La libertad de expresión, la libertad en general, es una máxima de filosofía de este medio que puede compartir o no las opiniones de sus articulistas






















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.33