Una sociedad sin estado de Bienestar y sin Navidad
Vivimos tiempos convulsos. Un Gobierno de la nación que no gobierna, ni legisla, ni saca mociones adelante en el Congreso, sin capacidad de gestión política, incapaz de contar con una agenda propia que se ve superada día a día por las acciones judiciales que le acorralan, con un país que está cada vez más empobrecido y atentando contra la clase media, con demasiada carga fiscal, disparado el déficit público, la cesta de la compra por las nubes y, por si fuera poco, ahora nos vienen no ya la gripe A sino brotes de gripe aviar y peste porcina.
Los huevos, ese alimento que junto a las patatas fritas era comida típica de la postguerra y época franquista -a la que tanto se alude también por ese felón de presidente del Gobierno para distraer la atención de la corrupción de su partido-, ya supone un plato de exquisitez en razón al precio de los huevos, a 5 euros la docena y subiendo. Menos mal que siempre nos quedará Marruecos, para importarlos sin control sanitario alguno y a instancia de parte, de Pedro Sánchez, tan seducido por el vecino país y con la alianza de la UE que no resulta ser tan estricta para con los controles marroquíes como lo son para los productos comunitarios, signo inequívoco de la buena labor de los loobys entre los corruptos de la cúpula europea que ya dieron signos de su talante "trincón" con ocasión de uno de los últimos Mundiales de fútbol.
En Ceuta, leo al siempre acertado, lúcido y riguroso amigo, Enrique Ávila, desde su atalaya de libertad que le otorga su actual estado como jubilado, escribir en redes sociales sobre la singularidad de la iluminación de Navidad en las calles céntricas de Ceuta, con un sentido excluyente del término Navidad, sustituido por mor -supongo, salvo error u omisión-, de Juan Vivas, por el término "Felices Fiestas". ¿Nos avergonzamos por algo de poner Navidad, o es un guiño hacia alguien o algunos? ¿Se va a parecer Vivas a Carmela, esa exjueza desnortada que siendo alcaldesa de Madrid cuando dijo de forma patética que no sacaba a los Reyes Magos tradicionales porque todos los ciudadanos no eran cristianos, pero sí colocaba la bandera LGTBI como si todos fuéramos lésbicos, gay, binarios o quien sabe qué variantes sexuales al uso y abuso de la heterogenia de tendencia "progre".
No aceptemos estos "cambios" porque se normalizan y derivan en situaciones indeseables de renuncias impropias de una sociedad occidental, vocacionalmente católica, que tradicionalmente se caracteriza por la Navidad en estas fechas,( con el componente intrínseco de contexto comercial) porque fiestas, hay durante todo el año y de todos los colores, aunque no tan significativas y marcadas como las que anteceden a lo que la religión cristiana contempla como el nacimiento de Jesucristo.
La perfecta concreción de Feliz Janucá, Feliz Diwali, Feliz Ramadán (mal utilizado este término en versión de los puristas porque se trata de un período de sufrimiento por el ayuno y no de felicidad precisamente), no se ha dado este año en el caso que nos ocupa, porque a Juan Vivas no le ha parecido bien que en nuestras calles del centro -Plaza Reyes y Calle Real- se ponga "Feliz Navidad". Y con independencia de las políticas que hace este señor que siendo del PP parece que es del PSOE o que se muestra tan complaciente rompiendo el ayuno del Ramadán, que no nos despoje de nuestras tradiciones ni se avergüence de que haya iluminación que refleje lo que estamos celebrando: la Navidad.
Llevar el filibusterismo político a estos niveles es una vergüenza, un despropósito y, desde luego, una ofensa a la comunidad cristiana, a la que tanto debe (en votos o en idiosincrasia) y en respeto a su representación social, Juan VIvas y su partido de derechas y de nacional-catolicismo. Esa omisión está siendo muy repudiada en redes sociales con todo merecimiento por el sentido de cobardía, manipulación y desdén. ¿Quién le habrá aconsejado esta torpeza al longevo político? Desde luego, cada vez se muestra más desarraigado con este pueblo y sus gentes, con el sentido católico de su partido, con el sentimiento mayoritario de toda esa gente de Cofradías y Hermandades con las que se fotografía, y en definitiva, con la idiosincrasia de esta Ceuta que, de momento, no es Marruecos. No nos despoje, señor Vivas de nuestras señas de identidad, no se prostituya políticamente por tratar de captar un puñado de votos prestados, tampoco haga de artífice de juegos de multiculturalidad viciada, porque la realidad es única y real. Ya está bien de renuncias, cesiones y abstracciones impúdicas. Estamos en el preludio de las Fiestas de Navidad, a mucha honra y sin tener que ocultar esta situación, no vaya señor Vivas a parecerse cada vez más a Pedro Sánchez que saluda el Ramadán y no la Navidad. Siendo teóricamente del Partido Popular, Juan Vivas ha cometido una aberración hacia las creencias religiosas de muchísima gente. A ver si le va a suceder electoralmente como dicen esos humoristas con gracejo, tipo José Mota: "Las gallinas que salen por un lado por las que entran por el otro". ¿Es eso realmente lo que pretende o quiere? Cuidado que puede resultarle fatal y enviarlo a la jubilación política obligada.
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