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Redacción
Domingo, 20 de Abril de 2025
Cultura

Concierto a 4 manos en el centro del mayor a cargo de los pianistas Santana y Sevilla

Este miércoles 23 de abril a partir de las 20:30 horas

Este miércoles 23 de abril a partir de las 20:30 horas tendremos una nueva cita musical en la Sala Polivalente del Centro del Mayor, dentro del ciclo de conciertos Partituras Septem, que organiza el Instituto Mediterráneo de Culturas. En esta ocasión el Instituto nos trae a Ceuta al dúo de pianistas José Javier Santana Cabezas y Juan José Sevilla Valencia, que estarán a cargo de la interpretación de un gran concierto para piano a 4 manos. Estos dos solistas fuertemente vinculados a la Ciudad Autónoma de Ceuta unen sus manos y su arte ante un único instrumento, para regalar al público ceutí un llamativo espectáculo musical, con un proyecto que lleva por título “Piano en compañía: Santana & Sevilla”.

 

A propósito del instrumento.

            La Revolución Industrial acontecida durante la segunda mitad del siglo XVII afectó también al arte, y tuvo una indiscutible incidencia en el ámbito musical de finales del XVII y principios del XVIII. Muchos fueron los cambios y avances que se produjeron en los procesos y materiales utilizados en la construcción de instrumentos, y uno de los más afectados por estos avances fue el piano. Si los instrumentos de teclado ya habían ido adquiriendo un progresivo protagonismo durante la época barroca, es a partir de este momento cuando el piano se convierte sin ninguna duda en el instrumento rey del panorama musical europeo. Desde aquellas mejoras en el instrumento pensadas e implementadas por Bartolomeo Cristofori que permitían cambios de intensidad en la ejecución musical, y que brindaban a los intérpretes de este instrumento producir variaciones no solo en el volumen sino también en su timbre, y con los invaluables aportes de Érard, Stein, Streicher o Walter a finales del XVIII, o de Bösendorfer, Pleyel, Bechstein y el visionario Steinweg ya en el XIX, el piano adquirió la categoría de preciado y necesario e indispensable objeto que debía estar presente en cualquier sala de concierto, salón noble y casa burguesa a lo largo y ancho del continente.

 

            Esta gran evolución propició que grandes compositores como Schubert, Liszt, Chopin, Schumann, Brahms o Debussy, en el XIX, y otro sinfín de compositores del XX, escribiesen obras maestras pertenecientes al acervo musical pianístico. En estas obras explotaron las capacidades del nuevo instrumento, a la par que desarrollaron toda una serie de avances técnicos que permitirían a los grandes intérpretes de la época realizar acompañamientos más amplios, melodías más cantabiles, poderosas, apasionadas, y un largo etcétera de avances en la técnica que a su vez favorecieron la composición de páginas cada vez más ricas y elaboradas. El piano se convirtió no solo en el laboratorio de ensayos de las nuevas propuestas estilísticas y técnicas o en el vehículo de transmisión de los sentimientos del compositor, primero, y del intérprete a continuación, a las sociedades europeas del Romanticismo, sino además en símbolo musical y artístico del Romanticismo y las épocas posteriores.

 

 

A propósito de la literatura pianística para 4 manos.

            La escritura de piezas a cuatro manos está presente en la literatura pianística ya desde los tiempos del hijo de Bach conocido como “Bach inglés”. Johann Christian dejó como legado varias interesantes sonatas para cuatro manos, y compositores como Mozart o Schubert cogieron el testigo y continuaron explotando y enriqueciendo las posibilidades sonoras y tímbricas del instrumento con la presencia de dos intérpretes al mismo tiempo ante el teclado. Brahms, Fauré, Debussy, Ravel y otros muchos compositores aportaron grandes obras a esta peculiar formación.

 

            La modalidad de piano a cuatro manos sitúa a la interpretación de los dos solistas casi en la categoría de “concertante”, y requiere unas ricas y precisas capacidades de compenetración y colaboración entre los ejecutantes. En la interpretación a cuatro manos, ambos músicos se sirven el uno del otro y se pasan de forma indistinta el testigo de canto y de acompañamiento para llevar al público a un auténtico clímax musical y sonoro. Exige a los pianistas una arriesgada a la par que milimétrica precisión en el ataque, la articulación y la expresión para, con una atención mutua y una sublime coordinación, sorprender al público ante una interpretación perfectamente sincronizada como si de un reloj suizo se tratase.

 

 

A propósito del repertorio.

F. Schubert, Fantasía en Fa menor D940 (op. posth. 103). Franz Schubert, uno de los más importantes precursores de la etapa romántica, escribió numerosas e importantes obras a pesar de sus apenas veinte escasos años de producción musical. Dentro de su literatura para piano, cuenta con varias obras para cuatro manos en las que explota la creciente extensión tonal del instrumento, así como su cada vez más rico rango dinámico. La crítica considera de forma unánime a la Fantasía op. 103 como su más excelsa e imponente composición para esta formación de dúo. Escrita en el mismo año de la muerte de este compositor, entre los meses de enero y marzo de 1828 en la capital austriaca, fue estrenada por el propio Schubert en uno de sus famosos encuentros conocidos como Schubertiades,que reunían a grandes amantes de diversas disciplinas artísticas, acompañado de su gran amigo el también compositor y pianista Franz Lachner. Los cuatro movimientos que la componen (Allegro molto moderato - Largo - Scherzo. Allegro vivace - Finale. Allegro molto moderato) se interpretan seguidos, característica contraria a lo que ocurre habitualmente en las composiciones de media y larga duración de la época, y dan forma a la que sin duda es la obra cumbre del repertorio para dúo a cuatro manos de este compositor, transportando al oyente a un apasionante viaje de contrastes, de oposición entre luces y sombras, a través de una partitura con un contenido emotivo irresistible e inolvidable.

 

 

C. Debussy, Petite Suite L65. La Petite Suite L65 de Claude Debussy compuesta entre 1886 y 1889 y estrenada en un salón en París por el propio Debussy y Jacques Durand es una delicada página que contrasta con el resto de obras coetáneas de este compositor por su aparente sencillez y transparencia sonora. Se cree que esta obra pudo haber sido escrita como un encargo, posiblemente del propio Durand. Esta maravillosa y evocadora obra nos hace recorrer a través de sus movimientos (En bateau: Andantino - Cortège: Moderato - Menuet: Moderato - Ballet: Allegro giusto) cuatro paisajes sonoros distintos, pero que confluyen en un diáfano tejido compositivo marcadamente ligado a la sociedad francesa del XIX. Los dos primeros movimientos están inspirados en sendos poemas del ciclo Fêtes Galantesdel escritor Paul Verlaine, en tanto que el Menuet y el Ballet evocan y articulan ampliamente y con sublime equilibrio la nostalgia y el brillo de estos dos poemas.

 

 

J. Brahms, 16 valses op. 39. Con este ciclo de 16 valses cortos compuestos entre 1864 y 1865 homenajea Johannes Brahms a la que fue su ciudad adoptiva y a uno de los más controvertidos e importantes críticos musicales no solo de Austria sino de toda Europa, Eduard Hanslick, acérrimo defensor de la música de este compositor. Fueron escritos durante las idas y venidas de Brahms a Viena, ciudad en la que se instalaría definitivamente en el año 1872. Este ciclo de 16 pequeñas piezas para piano a cuatro manos está concebido como un personal tributo del compositor a esta danza que se había impuesto en la sociedad vienesa durante la época romántica, y representa una colección de piezas que, si bien son en apariencia breves y ligeras, están fuertemente “vitaminadas” con una gran carga emotiva característica de la música de Brahms que, en su querencia por trascender más allá del corsé que impone esta pequeña forma musical, busca otras vías de manipulación y variación armónica para lograr las cotas expresivas a las que nos tiene acostumbrados en sus páginas para piano.

 

 

            El programa que nos trae a Ceuta el dúo formado por Santana Cabezas y Sevilla Valencia, y que podremos disfrutar en la tarde de este miércoles 23 de abril a partir de las 20:30 en la Sala Polivalente del Centro del Mayor, se materializa gracias a la organización y patrocinio del Instituto Mediterráneo de Culturas con la colaboración con la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales y la UNED, y hará las delicias de todos los asistentes tanto por el repertorio pianístico que regalarán a nuestros oídos, exquisitamente escogido de entre el acervo de obras para piano a dúo, como por el espectáculo visual que contemplaremos en la ejecución precisa y coordinada de Santana y Sevilla. La entrada al concierto será libre hasta completar el aforo de la sala.

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