Panorama Político
De la "extrañeza" de Sánchez, al "lawfare" judicial y el 9-J
Un gran bulo, un zafio montaje, la máquina del fango, todos epítetos con ánimo de descalificar lo que, sencillamente, tendría la mejor réplica en los tribunales, porque el Código Penal recoge con toda claridad cualquier conducta injuriosa, calumniosa o que vulnere la honorabilidad de alguien con noticias que no sean veraces más allá del chascarrillo. Muy al contrario el PSOE y Sánchez han optado por sembrar confusión, manipulando una palmaria realidad: los indicios que han llevado al juez a investigar a Begoña Gómez por tráfico de influencias.
Intentar disfrazar una citación judicial como un argumento de convertir las elecciones europeas en un plebiscito popular sobre esta actuación judicial, y más aún, envíar una segunda carta al ciudadano, no deja de ser una burda maniobra de distracción o un ejercicio inútil de victimismo, manipulando una realidad que sólo tendría un camino razonable y sensato en un país serio con un gobierno responsable: la dimisión del presidente del Ejecutivo, azuzado por una situación asfixiante que le envuelve en la que se mezclan la ética, la estética y la decencia, él que se erigió en adalid de lo que habría que hacer en estos casos, como señaló con ocasión de la moción de censura a Mariano Rajoy. "Lección doy que para mí no tengo", ha de pensar este mentiroso compulsivo y fraudulento electoral con promesas y compromisos políticos que no cumple, convertido ahora sí, en foco de la investigada corrupción desde la Moncloa, con la dimensión internacional a la que ha derivado el proceso judicial a su cónyuge.
Abascal responde con una carta a Sánchez, en esta vorágine epistolar (que parece ser la nueva fórmula de descargo del presidente socialista), con una ocurrente y certera consigna: "Seguimos esperando la carta de dimisión. Es la única que leeremos sin hastío". En realidad, conociendo a Sánchez, una ilusa pretensión, mientras la candidata socialista y vicepresidenta, Teresa Ribera, ejerciendo el "lawfare" judicial se permite el lujo de afirmar que el juez Juan Carlos Peinado que sigue la instrucción del caso Begoña Gómez, esta siendo "muy burdo" en la investigación. Y todo el socialismo se conjura para unificar su repulsa a la citación de la mujer del presidente, hecha pública cuatro días antes de la cita electoral en las urnas para el Parlamento Europeo, por considerar que es una regla no escrita no interferir en los comicios, como si el PSOE no ejerciera el don de la oportunidad cada vez que le place, como convocar elecciones generales en el mes de julio sin importarles "la regla no escrita" de fastidiarles las vacaciones a los españoles o ahora, aprobar en campaña una partida de 130 millones de euros para la segunda edición del programa Verano Joven. Lo cierto es que la citación judicial a Begoña Gómez pilló al PSOE con la guardia baja y el pie cambiado, lo que originó que Moncloa entrara en pánico temiendo un batacazo electoral el domingo tras la imputación de la mujer del presidente. Y que bien merecido se lo tienen por farsantes.
Es obvio que para el PSOE la mejor moción de censura habría de producirse este 9-J ante las numerosas sospechas de indicios de hechos delictivos de Begoña Gómez que apuntan directamente a la Moncloa. La imputada-investigada se ha apoyado en 30 instituciones y empresas para su máster e incluye a su sociedad en la lista de "colaboradores", la marca Begoña Gómez consta en una fundación para captar fondos UE justo desde antes de la investidura de su marido, un patrocinador de Begoña Gómez se convirtió en líder de la "patronal" apoyada por el Gobierno para debilitar a la CEOE, Sánchez incluye en un consejo público a la patronal que amadrinó su mujer después de que comenzara a usar su software, sin olvidar que los delitos que imputa el juez a la pareja del presidente pueden llegar a sumar seis años de cárcel, hay que reconocerles a ambos que, sin decencia pública, carece de sentido lo que él pidió a Rajoy, y en el caso que nos ocupa debería llevarle camino de la Zarzuela para presentar su dimisión al Rey.
La situación "empresarial" de Begoña Gómez es una pura mentira desde el principio, con una cátedra sin ser licenciada, enviando cartas de recomendación que a nivel jurídico se entiende que es una conducta de prevaricación o malversación, siempre que trate de influir en una autoridad o funcionario prevaliéndose de una ascendencia o relación personal con el mismo y con la finalidad de obtener una resolución favorable a la obtención de un beneficio económico, tanto para el que influye como para un tercero, como consecuencia de la actividad desplegada por el autor de la gestión.
Este Gobierno desde la Moncloa ha pasado de las cartas de recomendación, a las cartas a la ciudadanía, sin dar explicaciones hasta ahora la pareja en cuestión, quedando pendientes -como bien apuntaba Santiago Abascal- de la carta de dimisión que no se producirá por la indecencia y falta de escrúpulos de un político sectario, manipulador y embustero, convertido en un filibustero que disfraza todo cuanto no le es ventajoso y es capaz de poner bajo la sospecha a los jueces, aunque diga él y su ralea que son muy respetuosos con el Poder Judicial al que quieren aniquilar junto con los independentistas de alidos necesarios.
Tal es el desvarío socialista y gubernamental que un juez de carrera como el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, participe del discurso presidencial considerando "extraño" que su compañero de judicatura cite a la mujer del presidente haciendo pública la imputación cuatro días antes de las elecciones del 9-J.
Sánchez, no nos gustan las cadenas porque ya decía Aristóteles que "los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará". Este domingo, los españoles tienen la oportunidad de corresponder a tus tropelías.
Un gran bulo, un zafio montaje, la máquina del fango, todos epítetos con ánimo de descalificar lo que, sencillamente, tendría la mejor réplica en los tribunales, porque el Código Penal recoge con toda claridad cualquier conducta injuriosa, calumniosa o que vulnere la honorabilidad de alguien con noticias que no sean veraces más allá del chascarrillo. Muy al contrario el PSOE y Sánchez han optado por sembrar confusión, manipulando una palmaria realidad: los indicios que han llevado al juez a investigar a Begoña Gómez por tráfico de influencias.
Intentar disfrazar una citación judicial como un argumento de convertir las elecciones europeas en un plebiscito popular sobre esta actuación judicial, y más aún, envíar una segunda carta al ciudadano, no deja de ser una burda maniobra de distracción o un ejercicio inútil de victimismo, manipulando una realidad que sólo tendría un camino razonable y sensato en un país serio con un gobierno responsable: la dimisión del presidente del Ejecutivo, azuzado por una situación asfixiante que le envuelve en la que se mezclan la ética, la estética y la decencia, él que se erigió en adalid de lo que habría que hacer en estos casos, como señaló con ocasión de la moción de censura a Mariano Rajoy. "Lección doy que para mí no tengo", ha de pensar este mentiroso compulsivo y fraudulento electoral con promesas y compromisos políticos que no cumple, convertido ahora sí, en foco de la investigada corrupción desde la Moncloa, con la dimensión internacional a la que ha derivado el proceso judicial a su cónyuge.
Abascal responde con una carta a Sánchez, en esta vorágine epistolar (que parece ser la nueva fórmula de descargo del presidente socialista), con una ocurrente y certera consigna: "Seguimos esperando la carta de dimisión. Es la única que leeremos sin hastío". En realidad, conociendo a Sánchez, una ilusa pretensión, mientras la candidata socialista y vicepresidenta, Teresa Ribera, ejerciendo el "lawfare" judicial se permite el lujo de afirmar que el juez Juan Carlos Peinado que sigue la instrucción del caso Begoña Gómez, esta siendo "muy burdo" en la investigación. Y todo el socialismo se conjura para unificar su repulsa a la citación de la mujer del presidente, hecha pública cuatro días antes de la cita electoral en las urnas para el Parlamento Europeo, por considerar que es una regla no escrita no interferir en los comicios, como si el PSOE no ejerciera el don de la oportunidad cada vez que le place, como convocar elecciones generales en el mes de julio sin importarles "la regla no escrita" de fastidiarles las vacaciones a los españoles o ahora, aprobar en campaña una partida de 130 millones de euros para la segunda edición del programa Verano Joven. Lo cierto es que la citación judicial a Begoña Gómez pilló al PSOE con la guardia baja y el pie cambiado, lo que originó que Moncloa entrara en pánico temiendo un batacazo electoral el domingo tras la imputación de la mujer del presidente. Y que bien merecido se lo tienen por farsantes.
Es obvio que para el PSOE la mejor moción de censura habría de producirse este 9-J ante las numerosas sospechas de indicios de hechos delictivos de Begoña Gómez que apuntan directamente a la Moncloa. La imputada-investigada se ha apoyado en 30 instituciones y empresas para su máster e incluye a su sociedad en la lista de "colaboradores", la marca Begoña Gómez consta en una fundación para captar fondos UE justo desde antes de la investidura de su marido, un patrocinador de Begoña Gómez se convirtió en líder de la "patronal" apoyada por el Gobierno para debilitar a la CEOE, Sánchez incluye en un consejo público a la patronal que amadrinó su mujer después de que comenzara a usar su software, sin olvidar que los delitos que imputa el juez a la pareja del presidente pueden llegar a sumar seis años de cárcel, hay que reconocerles a ambos que, sin decencia pública, carece de sentido lo que él pidió a Rajoy, y en el caso que nos ocupa debería llevarle camino de la Zarzuela para presentar su dimisión al Rey.
La situación "empresarial" de Begoña Gómez es una pura mentira desde el principio, con una cátedra sin ser licenciada, enviando cartas de recomendación que a nivel jurídico se entiende que es una conducta de prevaricación o malversación, siempre que trate de influir en una autoridad o funcionario prevaliéndose de una ascendencia o relación personal con el mismo y con la finalidad de obtener una resolución favorable a la obtención de un beneficio económico, tanto para el que influye como para un tercero, como consecuencia de la actividad desplegada por el autor de la gestión.
Este Gobierno desde la Moncloa ha pasado de las cartas de recomendación, a las cartas a la ciudadanía, sin dar explicaciones hasta ahora la pareja en cuestión, quedando pendientes -como bien apuntaba Santiago Abascal- de la carta de dimisión que no se producirá por la indecencia y falta de escrúpulos de un político sectario, manipulador y embustero, convertido en un filibustero que disfraza todo cuanto no le es ventajoso y es capaz de poner bajo la sospecha a los jueces, aunque diga él y su ralea que son muy respetuosos con el Poder Judicial al que quieren aniquilar junto con los independentistas de alidos necesarios.
Tal es el desvarío socialista y gubernamental que un juez de carrera como el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, participe del discurso presidencial considerando "extraño" que su compañero de judicatura cite a la mujer del presidente haciendo pública la imputación cuatro días antes de las elecciones del 9-J.
Sánchez, no nos gustan las cadenas porque ya decía Aristóteles que "los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará". Este domingo, los españoles tienen la oportunidad de corresponder a tus tropelías.






















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