Estación del Ferrocarril en 2005 / Foto F.R. La estación del Ferrocarril de Ceuta y la Pirámide de Guiza en Egipto, por ahí andan en el tiempo de ejecución de obra
La construcción de la gran pirámide de Guiza en Egipto se ha calculado que fue construida en 20 años, según algunos estudiosos del Egipto misterioso. Todo ello fue posible, creo, gracias a que durante su construcción no había “modificados”. Momificados sí, pero modificados no. Son cosas diferentes, aunque iguales entre sí en lo hermético. Digo esto porque parece ser que la reforma de la estación del Ferrocarril en Ceuta va camino de igualar los tiempos de construcción de una pirámide. Es entendible, porque las máquinas del s. XXI quizás sean más lentas para colocar ladrillos que los que empujaban piedras dos mil años antes de Cristo.
Vivas no es Keops porque le falla el equipo. Es lo que tiene nombrar de gerente de Emvicesa a Antonio López, quien en agosto de 2011 ya decía que “faltaban tres meses” para terminar la obra que albergaría diferentes cosas con el paso del tiempo. Veamos: Biblioteca, “usos culturales” y la penúltima según el propio Vivaskeops sería “la nueva sede de la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos (FPAV)”. La pasta andaba por aquellas fechas en tres millones y pico de euros a pagar al 50% cada uno entre el Ministerio de Fomento y la Ciudad. Eso sí, se quería que el edificio fuese “ecléctico”. Y eso genera problemas ya que en vez de terminar en punta lleva cuatro torreones.
No se por qué me acuerdo, pero al hilo de esto me viene a la cabeza una idea surrealista como lo son estas obras de nunca acabar: la locomotora restaurada en su día para lucir en la Estación de Ferrocarril dando vueltas por la pista de atletismo mil veces proyectada.
La construcción de la gran pirámide de Guiza en Egipto se ha calculado que fue construida en 20 años, según algunos estudiosos del Egipto misterioso. Todo ello fue posible, creo, gracias a que durante su construcción no había “modificados”. Momificados sí, pero modificados no. Son cosas diferentes, aunque iguales entre sí en lo hermético. Digo esto porque parece ser que la reforma de la estación del Ferrocarril en Ceuta va camino de igualar los tiempos de construcción de una pirámide. Es entendible, porque las máquinas del s. XXI quizás sean más lentas para colocar ladrillos que los que empujaban piedras dos mil años antes de Cristo.
Vivas no es Keops porque le falla el equipo. Es lo que tiene nombrar de gerente de Emvicesa a Antonio López, quien en agosto de 2011 ya decía que “faltaban tres meses” para terminar la obra que albergaría diferentes cosas con el paso del tiempo. Veamos: Biblioteca, “usos culturales” y la penúltima según el propio Vivaskeops sería “la nueva sede de la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos (FPAV)”. La pasta andaba por aquellas fechas en tres millones y pico de euros a pagar al 50% cada uno entre el Ministerio de Fomento y la Ciudad. Eso sí, se quería que el edificio fuese “ecléctico”. Y eso genera problemas ya que en vez de terminar en punta lleva cuatro torreones.
No se por qué me acuerdo, pero al hilo de esto me viene a la cabeza una idea surrealista como lo son estas obras de nunca acabar: la locomotora restaurada en su día para lucir en la Estación de Ferrocarril dando vueltas por la pista de atletismo mil veces proyectada.
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