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Tato Ferrer
Jueves, 29 de Julio de 2021

Ceuta a la moda ibicenca

Viene soplando con los vientos de poniente y de levante. Puede que hasta con los del levantazo o ponientazo. Son esencias de alguien que llegó a establecer un ambiente de olores a colonias tan agradables. De ahí, tal vez, que sea considerado por la sociedad de pro y proa enfilada, como una persona grata. De ahí lo de todo el campo es orégano.

 

África casi estuvo a punto de dejar de oler a animales salvajes. Lo que molestó mucho en el estado de cosas de la naturaleza. Estuvo a punto de producirse una grave alteración. Los límites territoriales de los animales, corrieron confusión, con la mezcla. Fue un problema. Creo que el naturalista David Attenborough, expreso su queja en organismo.

 

Vinculado con el barco de papel que hundieron, para bien de la libertad de la prensa local.
Se pasan la pelota. Podría ser un punto desarrollado por los populares locales, pero la defiende quién la defiende, para disimular o no sé qué. Aunque, ciertamente, me importa poco  la consideración del origen.

 

Es un acto en la ciudad en el que interviene el periodista Ignacio Cembrero.  Profesional destacado, y siempre que puede, cita en sus tertulias televisivas, artículos de opinión, y demás, a Ceuta. No es su primera visita y ojalá que no sea la última. En el acto se observan a personas, entre ellas, al que va a defender en el pleno, las excelencias romanas de la historia. Para nada su cara sufre ningún tipo de sonrojo. Habla con vehemencia, tampoco tanta.

 

En la seguridad de no andarse por las ramas, expone. Emulando al alcalde, desenchufo la red social de Ceuta Ahora, por donde veo, casi a escondidas, para que no se entere nadie, lo que se trata en el pleno del martes, sin ser 13.

 

Y es que no tengo ganas de terminar de escuchar lo que me produce arcadas.
Tendría, la agencia, sin ser espacial,  si soltamos con la alegría que requiere el maravilloso plan de solución,  la pasta gansa o ganso,  hasta una base de logística en Madrid, toma ya.

 

Estaríamos ante los profesionales de la información, de la voz de su amo, el emperador. Uno o varios, dependiendo de la tarta, que ni el milagro de los peces. Aunque, en el resto del tiempo que siga el ínclito como lo que es, el chicle se va estirar de lo lindo. Anda que no estarán tomando posiciones eternas, su círculo, antes de la partida del que dice que se irá, o que, si es un obstáculo, lo deja todo, como el bolero.
Se trata, en esencia, de cambiar el sexo de los ángeles. Porque los mortales no sabremos a ciencia cierta a la cuestión, pero ellos, que son de otra pasta, saben y conocen, en su sabiduría de sapiens. Yo no pase de neandertal. Ni falta que me hizo. Listillos de tres al cuarto.

 

Modificar en mensaje bonito lo que se ha estropeado. Se trata de blanquear con cal cara lo que no gusta. Se trata, en definitiva, de crear una agencia de información para combatir a los imaginarios enemigos de Ceuta. Vamos, don Quijote luchando contra los molinos de viento, mientras doña Dulcinea estaba al borde de un ataque de nervios. La pobre Dulcinea, que nombre más bonito de andanzas y aventuras. 

 

Un gabinete de información del ayuntamiento. Una televisión y radio, que cuestan dineral. Subvención a casi la práctica totalidad de los medios. Turismo. Pagos infinitos a creadores de campañas de promociones estúpidas como esa cuya leyenda decía así:” El Estrecho une lo que el mar separa”.

 

Seguramente, puede, que me esté olvidando de algún despilfarro más, asociado a la información.  Videos promocionales, contratación de cantantes.

 

No siendo suficiente con una monstruosa maquinaria de fabricar tantos aplausos pagados, ahora se pretende cargar aún más el erario público, con una peculiar versión de un devenir fantasma, sin ilusiones, sin puestos de trabajos, sin fábricas, sin turismo, sin transatlánticos, con carencias de todo tipo, de calidad de vida.

 

Aplaudir toca. Mejor dicho, a que los impuestos sirvan para contar con más servicios tendentes a la venta de burras que, encima, no vuelan. A blanquear la imagen de Ceuta, pues. A la fiesta de Ibiza, que mola.

 

Con fecha 27, de julio, el periodista Ignacio Cembrero, en su medio habitual de expresión, El Confidencial, encabeza su artículo con el siguiente titular: “Ceuta un modelo de convivencia al que Abascal quiere prender fuego”.

 

Entonces, los diarios incendios de coches y contenedores, la situación insoportable de inseguridad ciudadana, el rosario de asuntos delicados… ¿qué hace, a qué espera la policía, si es sabido el culpable, el causante, de los males de Ceuta?

 

La convivencia está rota. Sus causas verdaderas, profundas, insisto siempre en ello, no hace falta subirse al submarino amarillo.

 

Periodistas así, son los que Ceuta necesita. Desde luego. Se debe aprobar con carácter de urgencia el pastel de la agencia. Una más, de los peloteos, de los aplausos pagados.

 

¡Qué de botafumeiros estamos servidos!

 

Bien surtidos. No desentonaría en el saco de los despropósitos.

La opinión de Ceuta Ahora se refleja únicamente en sus editoriales. La libertad de expresión, la libertad en general, es una máxima de filosofía de este medio que puede compartir o no las opiniones de sus articulistas

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