Ceuta y Melilla, la frontera sur de Europa
El pasado viernes, 14 de mayo, y con motivo de la celebración el día 9 del “Día de Europa”, el Observatorio DE CEUTA Y MELILLA organizó una jornada dedicada a “Ceuta y Melilla, la frontera Sur de Europa”
El interés por los temas relacionados con Ceuta y Melilla desde el Instituto de Seguridad y Cultura dio lugar a la creación este Observatorio, que debe centrar sus actividades en estudios de investigación y la difusión de los mismos, pero también la organización de foros en los que se debaten aspectos, características estructurales y situaciones coyunturales que contribuyan a la siempre necesaria acción de dar a conocer la realidad de estas ciudades, sin huir de los problemas que por su condición de frontera terrestre entre dos mundos con enormes diferencias socioeconómicas tienen; pero también realizando un ejercicio de prospección en busca de aprovechar las oportunidades que esta situación puede proporcionar.
En este sentido, el objetivo del Observatorio es ambicioso y pretende llegar con su acción no sólo a los principales foros de decisión política, sino alcanzar también otros sectores de la sociedad que por su capacidad de emprendimiento y experiencia pueden suponer un aporte positivo para ambas ciudades. En cuanto al alcance, el objetivo es llegar en su acción no sólo a foros nacionales, sino buscar continuamente la implicación de la Unión Europea, como organización supranacional con capacidad de acción directa sobre la regiones de los Estados miembros, además de responsable de las fronteras exteriores del espacio Shengen.
Para este acto se han presentado dos paneles, intentando conseguir dos enfoques diferenciados: uno desde las propias ciudades autónomas y el otro desde dos miembros del Parlamento Europeo.
Ya en la presentación de acto el director del Observatorio, Carlos Echeverría, se refirió a la situación de crisis producida por las acciones unilaterales emprendidas por Marruecos en los últimos años, y la aparente falta de respuesta desde el Gobierno de España. Para Marruecos Ceuta y Melilla son cuestión de Estado, además del resto de territorios españoles próximos a la costa marroquí; y en este sentido son una prioridad en su acción de gobierno, sólo por detrás de la absolutamente prioritaria que es la referente al Sáhara Occidental, antiguo Sáhara Español.
En el primer panel el vicepresidente segundo del gobierno de Ceuta, y Consejero de educación y cultura, Carlos Rontomé, expuso en líneas generales el plan aprobado por la Asamblea y por las fuerzas sociales por amplia mayoría para la reorientación de la actividad económica de Ceuta, manteniendo siempre las posibilidades que la vecindad con Marruecos pueden aportar, pero evitando que estas sean determinantes hasta el punto de poner en riesgo la viabilidad económica de Ceuta. El plan supone buscar sectores económicos en la España, Portugal y resto de Europa, que permitan una economía diversificada y adaptada al siglo XXI. El coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Melilla, Antonio Sierras, además de exponer las buenas relaciones a nivel policial con las fuerzas de la Gendarmería real, aunque, eso sí, basadas en relaciones personales entre profesionales del mismo ámbito pero nunca reconocidas oficialmente, hizo un interesante balance comparativo en diferentes áreas de la sociedad melillense entre la situación anterior al cierre de la Frontera, que al igual que la frontera de Ceuta permanece cerrada, y la situación actual. Los aspectos referidos, especialmente los relacionados con el Hospital comarcal, en sus palabras tomado como hospital de referencia para la zona Norte oriental de Marruecos, y que se reflejaban en el descenso de partos, ocupación de camas de hospital, etc. Del mismo modo, la cifra de menores extranjeros no acompañados, y de alumnos en centros de Enseñanza, ha descendido hasta prácticamente desaparecer en algunos casos. Esto podría hacer pensar que estos niños no han estado en situación de abandono, sino que su presencia en Melilla respondía más a una estrategia familiar.
Personalmente considero muy interesantes las aportaciones realizadas en este primer panel, tanto por el director del observatorio como por los dos invitados.
Lamentablemente no puedo decir lo mismo de la intervención de los dos europarlamentarios, lo que me lleva a pensar que hay mucho por hacer en Europa, empezando por nuestros representantes españoles en el Europarlamento. En sus respectivas intervenciones demostraron conocer, al menos superficialmente, la situación en ambas ciudades, pero en ningún momento aportaron nada positivo que estén haciendo, o que pudieran hacer en corto/medio plazo.
Como resumen propio, he sacado las siguientes conclusiones:
- Marruecos tiene una política exterior de Estado consolidada desde su acceso a la independencia, con unos planes a corto, medio y largo plazo. Su puesta en práctica la ha llevado a mantener conflictos con todos sus Estados vecinos: Argelia, Mauritania y España. Estos conflictos han llegado a enfrentamientos militares en algunas ocasiones.
- Marruecos, bajo la monarquía de Mohamed VI, ha iniciado un ambicioso proyecto geopolítico con el objetivo de convertirse en la potencia dominante en su área de influencia. En este sentido se debe considerar el incremento en sus capacidades militares en sus componentes terrestre, naval y aéreo; no sólo por la importancia cuantitativa de las recientes adquisiciones, sino por el importante avance en tecnología que han supuesto. Al esfuerzo militar, más de un 3% de su PIB continuado en los últimos años, y al restablecimiento del servicio militar obligatorio, Marruecos ha añadido un importante esfuerzo diplomático que ha devuelto al país a las organizaciones africanas y, con el apoyo explícito de EE.UU, a presentarse como un firme y necesario aliado de Occidente en la zona, y un interlocutor reconocido entre Israel y los Estados árabes.
- El esfuerzo principal de Marruecos se desarrolla sobre el Sáhara Occidental, constituyendo el reconocimiento internacional su objetivo a corto y medio plazo. Una vez alcanzado este objetivo, y según declaraciones del Primer Ministro Othmani, el esfuerzo exterior de Marruecos se volverá sobre Ceuta y Melilla, ciudades españolas cuya soberanía ha reclamado Marruecos en diferentes ocasiones y foros, y en las que siempre ha resultado contraria a sus supuestas reivindicaciones.
- La defensa de las fronteras de un Estado es una de sus principales responsabilidades, constituyendo el principal elemento de delimitación que define a un Estado. En este sentido, España no puede depender de otro Estado, en este caso Marruecos. Sin renunciar a la siempre conveniente colaboración basada en la buena voluntad de ambos, España debe ser autosuficiente en esta materia. Otra cuestión es que, subsidiariamente, la Unión Europea asuma funciones de control de tránsitos fronterizos, que no serían nunca de defensa.
- España debe tener una política exterior propia, dentro del marco de la Unión Europea, que siendo cuestión de Estado no se vea afectada por los sucesivos cambios de gobierno que el avatar político propio ocasiona. En este sentido nos queda mucho por hacer. En esta cuestión de Estado, los territorios españoles extrapeninsulares deben tener la prioridad que en cualquier Estado les corresponde, no admitiendo mensajes de advertencia de ningún otro Estado, como se ha permitido realizar Marruecos en el caso de Gali, atendido por razones humanitarias en un hospital español. Si bien es cierto que el Gobierno de España pudiera haber caído en algún error con la acogida del líder del POLISARIO, las amonestaciones de Marruecos son inamisibles. Que un europarlamentario español reconozca que España podría haberse hecho acreedora a posibles represalias por parte de Marruecos, como hizo el señor Zoido, es tan inaceptable como la propia reacción de Marruecos.
- De los datos aportados por el coronel Sierra se puede deducir que, si bien en cuanto a la economía de Melilla el cierre de la frontera ha supuesto un duro golpe (aún queda por ver el impacto en las zonas de Marruecos limítrofes con ambas ciudades, amortiguado actualmente por la situación de pandemia), para otros aspectos de la sociedad melillense el impacto se puede considerar en sentido positivo.
- Ceuta y Melilla deben reorientar su actividad económica, y mejor hoy que mañana, sin eliminar las posibilidades de su situación junto a Marruecos, no olvidemos que es un Estado vecino y como tal siempre es conveniente mantener buenas relaciones; pero su futuro debe construir mirando hacia el Norte, hacia la Unión Europea. España, su Gobierno, es el actor necesario e indispensable en ese sentido. La búsqueda de nuevas formas en esta relación es un deber inexcusable en todos los niveles de la administración.
- No podemos estar siempre quejándonos por las iniciativas de Marruecos, legítimas desde su óptica, España debe tener una política exterior clara y firme que sea reconocida así por el resto de los Estados
Mi felicitación al Observatorio de Ceuta y Melilla, y por supuesto al Instituto de Seguridad y Cultura en el que se encuadra, por el desarrollo de estas iniciativas que, unidas a la elaboración de informes mensuales, está consiguiendo que Ceuta y Melilla se conviertan en un tema de debate serio y ajeno a los tópicos.
El pasado viernes, 14 de mayo, y con motivo de la celebración el día 9 del “Día de Europa”, el Observatorio DE CEUTA Y MELILLA organizó una jornada dedicada a “Ceuta y Melilla, la frontera Sur de Europa”
El interés por los temas relacionados con Ceuta y Melilla desde el Instituto de Seguridad y Cultura dio lugar a la creación este Observatorio, que debe centrar sus actividades en estudios de investigación y la difusión de los mismos, pero también la organización de foros en los que se debaten aspectos, características estructurales y situaciones coyunturales que contribuyan a la siempre necesaria acción de dar a conocer la realidad de estas ciudades, sin huir de los problemas que por su condición de frontera terrestre entre dos mundos con enormes diferencias socioeconómicas tienen; pero también realizando un ejercicio de prospección en busca de aprovechar las oportunidades que esta situación puede proporcionar.
En este sentido, el objetivo del Observatorio es ambicioso y pretende llegar con su acción no sólo a los principales foros de decisión política, sino alcanzar también otros sectores de la sociedad que por su capacidad de emprendimiento y experiencia pueden suponer un aporte positivo para ambas ciudades. En cuanto al alcance, el objetivo es llegar en su acción no sólo a foros nacionales, sino buscar continuamente la implicación de la Unión Europea, como organización supranacional con capacidad de acción directa sobre la regiones de los Estados miembros, además de responsable de las fronteras exteriores del espacio Shengen.
Para este acto se han presentado dos paneles, intentando conseguir dos enfoques diferenciados: uno desde las propias ciudades autónomas y el otro desde dos miembros del Parlamento Europeo.
Ya en la presentación de acto el director del Observatorio, Carlos Echeverría, se refirió a la situación de crisis producida por las acciones unilaterales emprendidas por Marruecos en los últimos años, y la aparente falta de respuesta desde el Gobierno de España. Para Marruecos Ceuta y Melilla son cuestión de Estado, además del resto de territorios españoles próximos a la costa marroquí; y en este sentido son una prioridad en su acción de gobierno, sólo por detrás de la absolutamente prioritaria que es la referente al Sáhara Occidental, antiguo Sáhara Español.
En el primer panel el vicepresidente segundo del gobierno de Ceuta, y Consejero de educación y cultura, Carlos Rontomé, expuso en líneas generales el plan aprobado por la Asamblea y por las fuerzas sociales por amplia mayoría para la reorientación de la actividad económica de Ceuta, manteniendo siempre las posibilidades que la vecindad con Marruecos pueden aportar, pero evitando que estas sean determinantes hasta el punto de poner en riesgo la viabilidad económica de Ceuta. El plan supone buscar sectores económicos en la España, Portugal y resto de Europa, que permitan una economía diversificada y adaptada al siglo XXI. El coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Melilla, Antonio Sierras, además de exponer las buenas relaciones a nivel policial con las fuerzas de la Gendarmería real, aunque, eso sí, basadas en relaciones personales entre profesionales del mismo ámbito pero nunca reconocidas oficialmente, hizo un interesante balance comparativo en diferentes áreas de la sociedad melillense entre la situación anterior al cierre de la Frontera, que al igual que la frontera de Ceuta permanece cerrada, y la situación actual. Los aspectos referidos, especialmente los relacionados con el Hospital comarcal, en sus palabras tomado como hospital de referencia para la zona Norte oriental de Marruecos, y que se reflejaban en el descenso de partos, ocupación de camas de hospital, etc. Del mismo modo, la cifra de menores extranjeros no acompañados, y de alumnos en centros de Enseñanza, ha descendido hasta prácticamente desaparecer en algunos casos. Esto podría hacer pensar que estos niños no han estado en situación de abandono, sino que su presencia en Melilla respondía más a una estrategia familiar.
Personalmente considero muy interesantes las aportaciones realizadas en este primer panel, tanto por el director del observatorio como por los dos invitados.
Lamentablemente no puedo decir lo mismo de la intervención de los dos europarlamentarios, lo que me lleva a pensar que hay mucho por hacer en Europa, empezando por nuestros representantes españoles en el Europarlamento. En sus respectivas intervenciones demostraron conocer, al menos superficialmente, la situación en ambas ciudades, pero en ningún momento aportaron nada positivo que estén haciendo, o que pudieran hacer en corto/medio plazo.
Como resumen propio, he sacado las siguientes conclusiones:
- Marruecos tiene una política exterior de Estado consolidada desde su acceso a la independencia, con unos planes a corto, medio y largo plazo. Su puesta en práctica la ha llevado a mantener conflictos con todos sus Estados vecinos: Argelia, Mauritania y España. Estos conflictos han llegado a enfrentamientos militares en algunas ocasiones.
- Marruecos, bajo la monarquía de Mohamed VI, ha iniciado un ambicioso proyecto geopolítico con el objetivo de convertirse en la potencia dominante en su área de influencia. En este sentido se debe considerar el incremento en sus capacidades militares en sus componentes terrestre, naval y aéreo; no sólo por la importancia cuantitativa de las recientes adquisiciones, sino por el importante avance en tecnología que han supuesto. Al esfuerzo militar, más de un 3% de su PIB continuado en los últimos años, y al restablecimiento del servicio militar obligatorio, Marruecos ha añadido un importante esfuerzo diplomático que ha devuelto al país a las organizaciones africanas y, con el apoyo explícito de EE.UU, a presentarse como un firme y necesario aliado de Occidente en la zona, y un interlocutor reconocido entre Israel y los Estados árabes.
- El esfuerzo principal de Marruecos se desarrolla sobre el Sáhara Occidental, constituyendo el reconocimiento internacional su objetivo a corto y medio plazo. Una vez alcanzado este objetivo, y según declaraciones del Primer Ministro Othmani, el esfuerzo exterior de Marruecos se volverá sobre Ceuta y Melilla, ciudades españolas cuya soberanía ha reclamado Marruecos en diferentes ocasiones y foros, y en las que siempre ha resultado contraria a sus supuestas reivindicaciones.
- La defensa de las fronteras de un Estado es una de sus principales responsabilidades, constituyendo el principal elemento de delimitación que define a un Estado. En este sentido, España no puede depender de otro Estado, en este caso Marruecos. Sin renunciar a la siempre conveniente colaboración basada en la buena voluntad de ambos, España debe ser autosuficiente en esta materia. Otra cuestión es que, subsidiariamente, la Unión Europea asuma funciones de control de tránsitos fronterizos, que no serían nunca de defensa.
- España debe tener una política exterior propia, dentro del marco de la Unión Europea, que siendo cuestión de Estado no se vea afectada por los sucesivos cambios de gobierno que el avatar político propio ocasiona. En este sentido nos queda mucho por hacer. En esta cuestión de Estado, los territorios españoles extrapeninsulares deben tener la prioridad que en cualquier Estado les corresponde, no admitiendo mensajes de advertencia de ningún otro Estado, como se ha permitido realizar Marruecos en el caso de Gali, atendido por razones humanitarias en un hospital español. Si bien es cierto que el Gobierno de España pudiera haber caído en algún error con la acogida del líder del POLISARIO, las amonestaciones de Marruecos son inamisibles. Que un europarlamentario español reconozca que España podría haberse hecho acreedora a posibles represalias por parte de Marruecos, como hizo el señor Zoido, es tan inaceptable como la propia reacción de Marruecos.
- De los datos aportados por el coronel Sierra se puede deducir que, si bien en cuanto a la economía de Melilla el cierre de la frontera ha supuesto un duro golpe (aún queda por ver el impacto en las zonas de Marruecos limítrofes con ambas ciudades, amortiguado actualmente por la situación de pandemia), para otros aspectos de la sociedad melillense el impacto se puede considerar en sentido positivo.
- Ceuta y Melilla deben reorientar su actividad económica, y mejor hoy que mañana, sin eliminar las posibilidades de su situación junto a Marruecos, no olvidemos que es un Estado vecino y como tal siempre es conveniente mantener buenas relaciones; pero su futuro debe construir mirando hacia el Norte, hacia la Unión Europea. España, su Gobierno, es el actor necesario e indispensable en ese sentido. La búsqueda de nuevas formas en esta relación es un deber inexcusable en todos los niveles de la administración.
- No podemos estar siempre quejándonos por las iniciativas de Marruecos, legítimas desde su óptica, España debe tener una política exterior clara y firme que sea reconocida así por el resto de los Estados
Mi felicitación al Observatorio de Ceuta y Melilla, y por supuesto al Instituto de Seguridad y Cultura en el que se encuadra, por el desarrollo de estas iniciativas que, unidas a la elaboración de informes mensuales, está consiguiendo que Ceuta y Melilla se conviertan en un tema de debate serio y ajeno a los tópicos.
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