¡Qué lío!
Alí, Vivas y Aróstegui durante un Pleno / Foto F.R.
Durante la campaña electoral a las autonómicas de mayo de 2011 en la barriada del Príncipe Alfonso muchos vecinos mostraron su indignación contra Mohamed Alí por unir la UDCE al partido de Juan Luis Aróstegui, el PSPC. Algunos llegaron a decir incluso que Alí “ya no era su líder” sino solo “un cordero de Aróstegui”. Con aquellos vientos navegaban muy bien otros como el Partido Popular, que a través de su portavoz, Yolanda Bel, echaba más leña al fuego con declaraciones del tipo: “El gobierno de la Ciudad sí tiene claro quién manda en UDCE”.
Una vez que hubo “fagocitado” al partido de Alí, Aróstegui enseguida demostró tener carácter propio, bien insultando a algunos periodistas llamándoles “mercenarios” o quemando el Estatuto de Autonomía de Ceuta. En apenas dos años, ambos políticos fusionados y que fueron el principal partido de la oposición en la Asamblea de Ceuta, consiguieron el fruto de su trabajo: Vivas (PP) encabezaba la lista de los alcaldes más valorados ¡de España! según un estudio del diario ABC. Le seguían los alcaldes de Bilbao y Cádiz.
Atrás quedaron los flirteos políticos de Mohamed Alí con Carracao (PSOE), cuyo enamoramiento ideológico parecía gustarle más al líder de la UDCE. Pero no sabemos qué pasó en aquella copa de Navidad de los socialistas en 2009 para que no se hiciera pública una alianza política que en Ceuta se daba por hecha. El caso es que poco tiempo después entró en escena “el tío la vara” y Aróstegui consiguió quedarse con el puesto de Carracao.
Desde entonces, en la Asamblea ceutí se dan sesiones que bien podrían ser de “pan y circo”, con un Vivas que, de vez en cuando, le llama al orden a Aróstegui, mientras en otras ocasiones pasan a reírse mutuamente las ocurrencias. Así, ambas formaciones han caminado juntas durante años con mucho viento de Levante en sus velas y poco taró.
Ahora, y de cara a las próximas elecciones Generales del 28 M, la coalición Caballas suelta una estrategia política difícilmente igualable por otro partido español: “No nos presentamos, pero vamos a participar contra las derechas”.
Personalmente creo que tender a la generalización en los discursos políticos es muy cómodo y, también, muy peligroso. Lo explico mejor. El problema en clave política que tenemos los españoles no es tanto la ideología de los mismos, sino sus enfrentamientos internos. Los tienen las “izquierdas” y las “derechas” y se está volviendo locos a los votantes. De tal manera que se puede dar el caso que en “las derechas” haya gente de “izquierdas” y viceversa. ¡Qué lío!
Alí, Vivas y Aróstegui durante un Pleno / Foto F.R.Durante la campaña electoral a las autonómicas de mayo de 2011 en la barriada del Príncipe Alfonso muchos vecinos mostraron su indignación contra Mohamed Alí por unir la UDCE al partido de Juan Luis Aróstegui, el PSPC. Algunos llegaron a decir incluso que Alí “ya no era su líder” sino solo “un cordero de Aróstegui”. Con aquellos vientos navegaban muy bien otros como el Partido Popular, que a través de su portavoz, Yolanda Bel, echaba más leña al fuego con declaraciones del tipo: “El gobierno de la Ciudad sí tiene claro quién manda en UDCE”.
Una vez que hubo “fagocitado” al partido de Alí, Aróstegui enseguida demostró tener carácter propio, bien insultando a algunos periodistas llamándoles “mercenarios” o quemando el Estatuto de Autonomía de Ceuta. En apenas dos años, ambos políticos fusionados y que fueron el principal partido de la oposición en la Asamblea de Ceuta, consiguieron el fruto de su trabajo: Vivas (PP) encabezaba la lista de los alcaldes más valorados ¡de España! según un estudio del diario ABC. Le seguían los alcaldes de Bilbao y Cádiz.
Atrás quedaron los flirteos políticos de Mohamed Alí con Carracao (PSOE), cuyo enamoramiento ideológico parecía gustarle más al líder de la UDCE. Pero no sabemos qué pasó en aquella copa de Navidad de los socialistas en 2009 para que no se hiciera pública una alianza política que en Ceuta se daba por hecha. El caso es que poco tiempo después entró en escena “el tío la vara” y Aróstegui consiguió quedarse con el puesto de Carracao.
Desde entonces, en la Asamblea ceutí se dan sesiones que bien podrían ser de “pan y circo”, con un Vivas que, de vez en cuando, le llama al orden a Aróstegui, mientras en otras ocasiones pasan a reírse mutuamente las ocurrencias. Así, ambas formaciones han caminado juntas durante años con mucho viento de Levante en sus velas y poco taró.
Ahora, y de cara a las próximas elecciones Generales del 28 M, la coalición Caballas suelta una estrategia política difícilmente igualable por otro partido español: “No nos presentamos, pero vamos a participar contra las derechas”.
Personalmente creo que tender a la generalización en los discursos políticos es muy cómodo y, también, muy peligroso. Lo explico mejor. El problema en clave política que tenemos los españoles no es tanto la ideología de los mismos, sino sus enfrentamientos internos. Los tienen las “izquierdas” y las “derechas” y se está volviendo locos a los votantes. De tal manera que se puede dar el caso que en “las derechas” haya gente de “izquierdas” y viceversa. ¡Qué lío!
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