No salgo de mi asombro
Me despierto con la increíble noticia de que el Presidente de Méjico, Andrés López Obrador, reclama del Rey Felipe VI y del Papa que pidan perdón por el descubrimiento de Méjico. Esta increíble reclamación ya ha sido contestada desde España por un buen número de personas que sí saben leer y escribir, al contrario que el personaje citado.
Claro que de el individuo que inició su Mandato presidencial atribuyéndose medidas de su antecesor se puede esperar esto y mucho más. Obrador pertenece al partido Movimiento por la Renovación Nacional (MORENA) a su vez vinculado al “Foro de Sao Paulo” donde se encuentran partidos como el Sandinista, el Comunista Cubano, y aquéllos que sustentan a consolidadas democracias como la de Evo Morales y Nicolás Maduro. Aquí empieza a desvelarse el secreto.
El indigenismo parece contar con gran predicamento en el continente americano. Recientemente (el pasado día 26 de enero) nos enteramos de que el Rector de la Universidad de Notre Dame en Indiana, el Padre John Jenkins, había ordenado cubrir las pinturas murales que representaban a Cristóbal Colón por considerarlas denigrantes para los nativos.
Cabe a estas horas preguntarse qué nativos quedan en Estados Unidos y dónde quedan estas reducidas poblaciones. La descripción que hace CW Ceram , de origen alemán, en su libro “El primer americano (1972)” sobre las masacres que los hombres blancos anglosajones y protestantes (WASP en siglas en inglés) perpetraron sobre las poblaciones nativas americanas no dejan mucho margen a la interpretación. Por su parte el americano Charles C. Mann (1491 Una nueva historia de las Américas antes de Colon) o el también americano Jared Diamond (Armas, gérmenes y acero -1997-) corrigen en parte la perspectiva de Ceram e interpretan en clave de colisión entre sistemas inmunitarios la gran mortandad que siguió al descubrimiento. En otras palabras, al contrario que ocurre con el exterminio organizado y sistemático de los WASP, ampliamente registrado documentalmente, el presunto genocidio perpetrado por los españoles que tanto cacarean los demócratas del Foro de Sao Paulo, es absolutamente independiente de quién hubiera descubierto el continente americano.
Como se puede ver no son españoles, ni siquiera hispanistas, los res autores citados.
La referencia a los actuales derechos humanos del Twit del estulto López Obrador no deja de ser trágico por lo extemporáneo y por lo fuera de lugar. Basta con haber leído un poco algo más que las consignas del partido para saber que las bases de estos Derechos Humanos se encuentran en la españolísima Escuela de Salamanca y en el dominico Francisco de Vitoria. Este reconocimiento viene de la propia ONU; incluso la Sala de los Consejos del Palacio de Las Naciones de Ginebra lleva su nombre.
Pues eso. Que no salgo de mi asombro. Supongo que lo que pretende López Obrador es que Méjico vuelva a la época de los aztecas y los mayas y así volver a los increíbles espectáculos de sacrificios humanos en la Pirámide de Chichen Itzá.
López y Obrador son apellidos españoles. Le concedo al ignaro Andrés Manuel que lleve sangre mexica en sus venas, lo que es posible gracias a que fue España quién puso a su país en la Historia. Pero olvida que tlaxcaltecas y totonacas se aliaron con los españoles para derrotar al imperio azteca que los oprimía y los masacraba. A lo mejor éstos deberían en justa correspondencia exigirle que pida perdón por los sacrificios humanos a sus dioses.
Cuando el rubio del norte le pase al cobro la factura del célebre muro, el indígena correrá a pagarla. Al tiempo.
Empiezo a pensar que como en España no cabe un solo tonto más se han empezado a desplazar a América.
Me despierto con la increíble noticia de que el Presidente de Méjico, Andrés López Obrador, reclama del Rey Felipe VI y del Papa que pidan perdón por el descubrimiento de Méjico. Esta increíble reclamación ya ha sido contestada desde España por un buen número de personas que sí saben leer y escribir, al contrario que el personaje citado.
Claro que de el individuo que inició su Mandato presidencial atribuyéndose medidas de su antecesor se puede esperar esto y mucho más. Obrador pertenece al partido Movimiento por la Renovación Nacional (MORENA) a su vez vinculado al “Foro de Sao Paulo” donde se encuentran partidos como el Sandinista, el Comunista Cubano, y aquéllos que sustentan a consolidadas democracias como la de Evo Morales y Nicolás Maduro. Aquí empieza a desvelarse el secreto.
El indigenismo parece contar con gran predicamento en el continente americano. Recientemente (el pasado día 26 de enero) nos enteramos de que el Rector de la Universidad de Notre Dame en Indiana, el Padre John Jenkins, había ordenado cubrir las pinturas murales que representaban a Cristóbal Colón por considerarlas denigrantes para los nativos.
Cabe a estas horas preguntarse qué nativos quedan en Estados Unidos y dónde quedan estas reducidas poblaciones. La descripción que hace CW Ceram , de origen alemán, en su libro “El primer americano (1972)” sobre las masacres que los hombres blancos anglosajones y protestantes (WASP en siglas en inglés) perpetraron sobre las poblaciones nativas americanas no dejan mucho margen a la interpretación. Por su parte el americano Charles C. Mann (1491 Una nueva historia de las Américas antes de Colon) o el también americano Jared Diamond (Armas, gérmenes y acero -1997-) corrigen en parte la perspectiva de Ceram e interpretan en clave de colisión entre sistemas inmunitarios la gran mortandad que siguió al descubrimiento. En otras palabras, al contrario que ocurre con el exterminio organizado y sistemático de los WASP, ampliamente registrado documentalmente, el presunto genocidio perpetrado por los españoles que tanto cacarean los demócratas del Foro de Sao Paulo, es absolutamente independiente de quién hubiera descubierto el continente americano.
Como se puede ver no son españoles, ni siquiera hispanistas, los res autores citados.
La referencia a los actuales derechos humanos del Twit del estulto López Obrador no deja de ser trágico por lo extemporáneo y por lo fuera de lugar. Basta con haber leído un poco algo más que las consignas del partido para saber que las bases de estos Derechos Humanos se encuentran en la españolísima Escuela de Salamanca y en el dominico Francisco de Vitoria. Este reconocimiento viene de la propia ONU; incluso la Sala de los Consejos del Palacio de Las Naciones de Ginebra lleva su nombre.
Pues eso. Que no salgo de mi asombro. Supongo que lo que pretende López Obrador es que Méjico vuelva a la época de los aztecas y los mayas y así volver a los increíbles espectáculos de sacrificios humanos en la Pirámide de Chichen Itzá.
López y Obrador son apellidos españoles. Le concedo al ignaro Andrés Manuel que lleve sangre mexica en sus venas, lo que es posible gracias a que fue España quién puso a su país en la Historia. Pero olvida que tlaxcaltecas y totonacas se aliaron con los españoles para derrotar al imperio azteca que los oprimía y los masacraba. A lo mejor éstos deberían en justa correspondencia exigirle que pida perdón por los sacrificios humanos a sus dioses.
Cuando el rubio del norte le pase al cobro la factura del célebre muro, el indígena correrá a pagarla. Al tiempo.
Empiezo a pensar que como en España no cabe un solo tonto más se han empezado a desplazar a América.
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