Generales en las Generales
Los partidos políticos informan a los medios de comunicación de la incorporación de nuevas personas en sus listas, entre ellos algunos de la milicia con rango de general. Así se puede ver en titulares: “El general de Podemos” y “Los generales de Vox”. O sea, generales para las elecciones generales. Producto de ello, el líder de esta nueva formación, al que popularmente se cita como Abascal, aboga exactamente por que los españoles “puedan disponer de un arma en su casa” y, con ello, estalla la del copón entre el resto de partidos. Algunos, citando y comparando alegremente la historia de Estados Unidos con la de España y Europa.
Las réplicas van subiendo en tono alarmista y con ello se demuestra que, muy probablemente nadie o muy pocos de los replicantes sabe por qué en USA sí tiene armas los civiles. Abascal, el líder de Vox, se defiende bajando el nivel para explicarse mejor: “Hay algunos que quieren criminalizarnos por tener un cuchillo jamonero en casa”.
Quizás en este ambiente de armamento etéreo se monta un follón que describe muy bien un tal ‘Guaje Salvaje’ en un tuit: “Fascistas y totalitarios atacan el stand del Ejército en el Salón de la Enseñanza de Barcelona, que debió ser protegido por los Mosos de la turba separata”.
Por si fuera poco, el portaaviones Juan Carlos I va a atracar esta semana en Getxo (País Vasco), dentro de unos ejercicios militares. Esperemos que la guerrilla radical antimilitarista no anule su sistema informático de navegación por satélite o, en cualquier caso, avise antes para que el buque no pierda el rumbo.
Respecto a las armas y Estados Unidos, recomiendo la lectura de un libro de C. Wright Mills , un sociólogo norteamericano fallecido en 1962, que se titula “La elite del Poder”. Con él se pueden resolver algunas dudas sobre cómo se llegó en Estados Unidos a tener el derecho a portar armas. Mills lo explica así: «El derecho a las armas en la población civil no fue “extendido” por una clase armada a una población, sino que fue la población quien ya las tenía desde el principio». ¿Y por qué?, según Mills, porque históricamente la democracia fue apuntalada en los Estados Unidos por el sistema de milicias de ciudadanos armados, en un tiempo en el que el rifle era el arma “clave” y un rifle “significaba tanto como un voto”.
Debe entenderse que en Estados Unidos la Constitución fue inspirada bajo “un miedo a un estamento militar ya por entonces muy poderoso” y donde hubo que dar el paso a que un civil pasara a ser jefe supremo de las Fuerzas Armadas. Desde 1776 hasta mediados del s.XX Estados Unidos había tenido siete guerras exteriores, una guerra civil de cuatro años, además de las batallas contra los indios y frentes abiertos como los de China y Vietnam. Según explica Mills, la mitad de los treinta y tres hombres que habían sido presidentes de los Estados Unidos hasta la publicación de su libro habían tenido algún tipo de experiencia militar, seis habían sido militares de carrera y nueve, generales.
Pues eso. Y, por cierto, no olvidemos que España fue una provincia. Mejor dicho, cuando la Península Ibérica fue una provincia de Roma y estaba por aquí Cayo Julio César camino de las Galias y la Germania. Desde allí hasta hoy, mucho tema militar para hablar entre todos de forma serena y siempre con ánimo de seguir juntos para adelante en este gran país al que le viene un futuro en clave internacional muy complicado y nada general.
Los partidos políticos informan a los medios de comunicación de la incorporación de nuevas personas en sus listas, entre ellos algunos de la milicia con rango de general. Así se puede ver en titulares: “El general de Podemos” y “Los generales de Vox”. O sea, generales para las elecciones generales. Producto de ello, el líder de esta nueva formación, al que popularmente se cita como Abascal, aboga exactamente por que los españoles “puedan disponer de un arma en su casa” y, con ello, estalla la del copón entre el resto de partidos. Algunos, citando y comparando alegremente la historia de Estados Unidos con la de España y Europa.
Las réplicas van subiendo en tono alarmista y con ello se demuestra que, muy probablemente nadie o muy pocos de los replicantes sabe por qué en USA sí tiene armas los civiles. Abascal, el líder de Vox, se defiende bajando el nivel para explicarse mejor: “Hay algunos que quieren criminalizarnos por tener un cuchillo jamonero en casa”.
Quizás en este ambiente de armamento etéreo se monta un follón que describe muy bien un tal ‘Guaje Salvaje’ en un tuit: “Fascistas y totalitarios atacan el stand del Ejército en el Salón de la Enseñanza de Barcelona, que debió ser protegido por los Mosos de la turba separata”.
Por si fuera poco, el portaaviones Juan Carlos I va a atracar esta semana en Getxo (País Vasco), dentro de unos ejercicios militares. Esperemos que la guerrilla radical antimilitarista no anule su sistema informático de navegación por satélite o, en cualquier caso, avise antes para que el buque no pierda el rumbo.
Respecto a las armas y Estados Unidos, recomiendo la lectura de un libro de C. Wright Mills , un sociólogo norteamericano fallecido en 1962, que se titula “La elite del Poder”. Con él se pueden resolver algunas dudas sobre cómo se llegó en Estados Unidos a tener el derecho a portar armas. Mills lo explica así: «El derecho a las armas en la población civil no fue “extendido” por una clase armada a una población, sino que fue la población quien ya las tenía desde el principio». ¿Y por qué?, según Mills, porque históricamente la democracia fue apuntalada en los Estados Unidos por el sistema de milicias de ciudadanos armados, en un tiempo en el que el rifle era el arma “clave” y un rifle “significaba tanto como un voto”.
Debe entenderse que en Estados Unidos la Constitución fue inspirada bajo “un miedo a un estamento militar ya por entonces muy poderoso” y donde hubo que dar el paso a que un civil pasara a ser jefe supremo de las Fuerzas Armadas. Desde 1776 hasta mediados del s.XX Estados Unidos había tenido siete guerras exteriores, una guerra civil de cuatro años, además de las batallas contra los indios y frentes abiertos como los de China y Vietnam. Según explica Mills, la mitad de los treinta y tres hombres que habían sido presidentes de los Estados Unidos hasta la publicación de su libro habían tenido algún tipo de experiencia militar, seis habían sido militares de carrera y nueve, generales.
Pues eso. Y, por cierto, no olvidemos que España fue una provincia. Mejor dicho, cuando la Península Ibérica fue una provincia de Roma y estaba por aquí Cayo Julio César camino de las Galias y la Germania. Desde allí hasta hoy, mucho tema militar para hablar entre todos de forma serena y siempre con ánimo de seguir juntos para adelante en este gran país al que le viene un futuro en clave internacional muy complicado y nada general.
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